9 de enero 2009 - 00:00

El petróleo bajó otro 2%. Dato clave: precio depende de la suerte de sultán

Hasta hoy, el conflicto en la Franja de Gaza no tuvo incidencia en el precio del crudo. El 26 de diciembre, un día antes de que Israel comenzara el ataque aéreo, el barril BTI estaba en u$s 37,71. Ayer cerró a u$s 41,70, con una baja del 2,18%. Si bien el martes 6 llegó a tocar los u$s 48,81, su precio se precipitó un 12,2% el miércoles 7 para finalizar en u$s 42,63. ¿El motivo para esa caída? No fue un factor político sino meramente económico; una mayor oferta de petróleo en el mercado, luego de que la agencia de energía norteamericana EIA (Energy Information Administration) difundiera el alza en los inventarios de crudo del país.
Tampoco el aumento de los stocks norteamericanos se debió a la crisis en Gaza. El acopio de mayores cantidades de petróleo comenzó en noviembre pasado, ante la caída irreducible del precio a u$s 60 por barril, después de haber llegado a casi u$s 140 en junio. Ese «overstock» de petróleo se almacena en los supertanques o VLCC (Very Large Crude Carriers) y aguarda ser vendido y descargado en los puertos, una vez que suba el precio del commodity.
Toda la existencia mundial de supertanques está hoy alquilada. Aunque el gran acopiador (de crudo y VLCC) no es EE.UU. sino China, sin problemas de crédito y con efectivo en la mano. De acuerdo con su plan Escudo Energético Preventivo, lanzado en 2001, el Gobierno de Pekín ya habría concretado la primera fase del mismo: el acopio de 102 millones de barriles en cuatro puntos estratégicos (Zhenhai, Aoshan, Huangdao y Dalian). Esta cantidad apenas le daría a China un backup de crudo para 30 días. Por eso es que ya está en marcha la fase 2 del plan: llegar en 2010 a los 300 millones de barriles de stock y a 500 millones unos años más tarde. El ingeniero Guillermo Martínez Funes, de la consultora Energyworld.org, cree que la fluctuación del precio del crudo durante los últimos días puede estar relacionada colateralmente con la crisis de Gaza. «Refleja la inquietud del mercado de que el conflicto se extienda, ya que ni Gaza ni Israel tienen la menor importancia energética», dice. Basta observar el «serrucho» del precio del crudo durante los días del conflicto y relacionarlo con los rumores de una escalada en el mundo árabe, o el hallazgo de material bélico de origen iraní, o la posibilidad de que hubiera en Gaza cuadros entrenados por la Hizbulá en Siria, para que se modificara la cotización.
Si bien hoy todas las miradas están puestas en los próximos movimientos de Irán frente al conflicto -que sí incide en la producción mundial de petróleo- la suerte de Arabia Saudita podría alterar el precio del crudo. De acuerdo con información difundida por los analistas de la norteamericana Stratfor, el príncipe heredero saudí, sultán Bin Abdul-Aziz, estaría a punto de dejar el poder, víctima de una enfermedad terminal.
El problema de sucesión, que se prevé será largo en el reino saudita, alteraría la relación de fuerzas dentro de la OPEP (donde es el principal socio y el que lleva la batuta) y del mundo árabe. El reino no solamente hace de «buffer» o atemperador entre los países de la media luna y EE.UU., sino que la familia real tiene una excelente relación con la de George W. Bush y los círculos de poder norteamericanos (un hijo de Abdul-Aziz fue embajador en Washington durante dos décadas). En cuanto al futuro del crudo, los expertos dicen que u$s 60 sería un precio razonable. Martínez Funes opina que sólo se puede hablar de las tendencias del mercado. «En 2009, después de las consecuencias negativas de las últimas aventuras especulativas del mercado, el precio del crudo crecerá de manera lenta, arrastrado por los cortes en la producción de la OPEP, a menos que se desarrollen operaciones militares, particularmente en los primeros meses del año, que harían imposible todo cálculo», señala preocupado.

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