8 de diciembre 2016 - 00:00

El presidente de Italia desoyó a la oposición y buscará formar un Gobierno de transición

El ministro de Economía y el titular del Senado son los favoritos para suceder al premier saliente. La derecha y los euroescépticos exigen comicios anticipados.

GRACIAS TOTALES. Matteo Renzi publicó en Twitter la nota oficial de su despedida frente al Ejecutivo italiano: “Chau a todos, y gracias. Matteo”.
GRACIAS TOTALES. Matteo Renzi publicó en Twitter la nota oficial de su despedida frente al Ejecutivo italiano: “Chau a todos, y gracias. Matteo”.
 Roma - El presidente italiano, Sergio Mattarella, comenzará hoy la ronda de consultas con los partidos políticos para establecer un Gobierno tecnócrata luego de que ayer Matteo Renzi oficializara su renuncia como primer ministro, ante el rechazo de la oposición que exige la convocatoria a elecciones.

Renzi ya había presentado su dimisión al frente del Gobierno el pasado lunes, un día después de perder el referendo sobre la reforma constitucional, pero entonces Mattarella pidió posponerla hasta la aprobación de la ley de presupuestos para 2017, que fue avalada ayer en el Senado.

De esta manera, desde hoy el presidente italiano comenzará la ronda de consultas y, según el calendario publicado por la Presidencia de la República, recibirá a los presidentes del Senado, Pietro Grasso, y de la Cámara de los Diputados, Laura Boldrini, así como a su predecesor en la jefatura del Estado, Giorgio Napolitano.

La ronda concluirá el sábado y durante estos dos días y medio Mattarella recibirá a un amplio abanico de representantes parlamentarios, entre los que hay exponentes del Partido Demócrata (centroizquierda), del Nuevo Centroderecha, de la conservadora Forza Italia, del antisistema Movimiento Cinco Estrellas y de la ultraderechista Liga Norte.

Entre los nombres que suenan para sustituir a Renzi se encuentran el de su ministro de Economía, Pier Carlo Padoan, o el del mismo presidente del Senado.

Sea como fuere, quien se ponga al frente del nuevo Gobierno deberá, entre otras cosas, impulsar la puesta en marcha de una reforma de la ley electoral para poder convocar unos comicios generales.

En Italia actualmente rigen dos leyes electorales, una para la Cámara de los Diputados y otra para el Senado, y la que afecta a la Cámara alta fue declarada en parte constitucional por lo que muchos consideran necesario impulsar una que homogenice el sistema.

Mattarella está en contra de celebrar elecciones anticipadas precisamente a esa disparidad legal entre las dos cámaras, ya que existe un alto riesgo de que si se convoca a comicios el resultado pueda no ser concluyente y se ahonde más la crisis institucional.

Mientras que desde la oposición partidos como la Liga Norte o el Movimiento Cinco Estrellas piden que se celebren elecciones lo antes posible.

Su intención, dicen, es poner fin a la tendencia de los últimos cinco años, en los que Italia tuvo tres Gobiernos consecutivos sin ser elegidos en las urnas: el de Mario Monti (2011-2013), el de Enrico Letta (2013-2014) y el de Renzi (2014-2016).

Antes de entregar su dimisión, Renzi compareció como secretario general ante los miembros de su partido, el Partido Demócrata (PD, centroizquierda), y a ellos les planteó una disyuntiva: o la formación de un Gobierno en el que se involucren todas las fuerzas políticas o la convocatoria de comicios anticipados.

Renzi es consciente de que, a pesar de perder el referendo el pasado domingo, un 40,88% de los electores italianos secundó su reforma, por lo que espera capitalizar ese apoyo en las urnas.

El ambicioso ex primer ministro, de 41 años, deberá no obstante enfrentar varios obstáculos, entre ellos su propio partido y sus diversas corrientes, irritadas con su estilo autoritario.

El PD, que tiene la mayoría del Parlamento, podría pedir elecciones anticipadas y en ese caso el presidente Mattarella tendría que convocarlas.

Agencias EFE, DPA y AFP

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