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El Príncipe de de Asturias a Muñoz Molina
Antonio Muñoz Molina, autor de “El jinete polaco”, obtuvo ayer el Príncipe de Asturias de las Letras.
Muñoz Molina (Úbeda, 1956) es uno de los autores más importantes de la literatura española actual. Miembro de la Real Academia desde 1995, cuando con 39 años se convirtió en el más joven en sentarse allí, cultiva tanto la novela como el relato y el ensayo y los artículos periodísticos.
"El invierno en Lisboa" (1988) le valió el Premio Nacional de Narrativa y el Premio de la Crítica. Con "El jinete polaco" (1992) repitió Premio Nacional y ganó también el Premio Planeta. Su estilo es sobrio, depurado, lejos de artificios innecesarios. Y su tono se mantiene cerca de una cierta melancolía. "Yo he sido muy afortunado, también en la época que me ha tocado vivir", dijo. "Nuestra generación fue la primera generación de escritores que se encontró con la democracia y con un público que quería leer nuestros libros", recordó sobre el inicio de su carrera literaria, en la década de los 80.
El Príncipe de Asturias de las Letras, dotado con 50.000 euros, le fue concedido "por la hondura y la brillantez" con las que ha narrado desde entonces fragmentos de la historia de España y episodios cruciales del mundo contemporáneo. Episodios como la diáspora de las víctimas del Holocausto nazi y el estalinismo que retrata "Sefarad" (2001), una novela, dentro de su extensa lista, que algunos críticos catalogan como una de las obras maestras de la literatura española. En ella hace un retrato de los perseguidos, una narración sobre el exilio y la diáspora. Su obra, traducida a una veintena de idiomas, es "asume admirablemente la condición del intelectual comprometido con su tiempo", señaló el jurado. El término intelectual, sin embargo, a él le incomoda. "Prefiero hablar de hombre de letras, que es aquella persona que tiene su oficio, que no se ejerce igual en la sociedad democrática que en una totalitaria", dijo ayer.
Su ensayo más reciente, "Todo lo que era sólido", analiza las miserias que llevaron a España de la opulencia a la crisis actual. Ahora, Muñoz Molina reivindica la ficción con más ahínco. "Necesitamos la ficción más que nunca, porque es un acto de soberanía, de negarnos a aceptar que la realidad es la que es. Es un acto de resistencia enconada, furiosa". En octubre recibirá el premio en el Teatro Campoamor de Oviedo de manos del príncipe Felipe y en presencia de la princesa Letizia, los futuros reyes de España. Él se declara republicano, pero "en principio. Porque entre la monarquía holandesa y la república de Venezuela, me quedo con la monarquía holandesa", aseguró.
El Rey Juan Carlos "fue muy útil" en la transición de la dictadura a la democracia, admitió. "Ahora creo que las personas que encarnan a la institución no han estado a la altura de las circunstancias", dijo en un momento en el que la monarquía está siendo cuestionada en España, entre otras cosas por el caso de corrupción que salpica al yerno del rey, Iñaki Urdangarin, y a la infanta Cristina.


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