4 de junio 2013 - 00:00

El PT y la Corte pelean por una caja de u$s 140 millones

Dilma Rousseff
Dilma Rousseff
La tensión entre el Congreso de Brasil, controlado por el gobernante Partido de los Trabajadores, y el Supremo Tribunal Federal se mantiene al máximo con una nueva batalla que se definirá mañana: la suspensión por vía judicial de un proyecto de ley que busca bloquear a sus principales rivales para los comicios presidenciales de 2014. Alegando fundamentos democráticos, el oficialismo encubre su intención de hacerse con el grueso de la millonaria caja de fondos electorales.

La iniciativa del PT, que cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados y sería aprobada sin dificultad en el Senado, deja a los nuevos partidos y alianzas sin acceso al fondo estatal de financiamiento electoral y sin espacio gratuito en radio y televisión, limitando así su fuerza para participar de la contienda electoral del próximo año.

El argumento de los petistas para defender el proyecto -cuya tramitación en el Congreso fue suspendida en forma temporal por una orden del juez del STJ Gilmar Mendes- es el de impedir la dispersión ideológica y evitar la proliferación de "sellos de goma" como verdaderas pymes políticas.

Pero el deseo del PT tiene un fuerte componente de especulación electoral: bloquear la creación de nuevas fuerzas tiene dos destinatarios: la exministra Marina Silva y el gobernador de Pernambuco, Eduardo Campos.

Silva salió tercera en los comicios pasados y fue determinante para que Rousseff debiera resignarse a competir en un balotaje. De cara a 2014, se posiciona como la rival más fuerte del oficialismo a partir de la coalición que su Partido Verde pueda lograr con otros sectores progresistas desencantados tras once años de Gobierno del PT.

Campos, en tanto, sería el candidato del Partido Socialista Brasileño (PSB), que actualmente es uno de los componentes de la coalición oficialista, la cual abandonaría en caso de tener un aspirante propio.

"Impedir la creación de nuevas alianzas políticas es fundamental para que el PT mantenga la estrategia que le permitió ganar las últimas tres elecciones: la polarización", señaló Rafael Cortez, analista de la consultora Tendencias, a Ámbito Financiero. "Aunque hoy día el grueso de los electores no está al tanto de esta tensión, sí será importante en la segunda vuelta, porque una candidatura de Silva apoyada por Campos o viceversa podría dificultar un triunfo de la actual mandataria", indicó.

El politólogo Paulo Kramer, profesor de la Universidad de Brasilia, coincide: "El PT tiene miedo frente a un candidato que tuvo un desempeño positivo en la elección anterior y cuya presencia en los próximos comicios junto con otros candidatos competitivos -como Campos y el senador Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB)- obligaría a la celebración de una segunda vuelta con el resultado impredecible".

Con el fortalecimiento de Silva y Campos, el oficialismo podría perder su base progresista. "La creación de nuevos partidos implica que muchos de los actuales diputados salgan del Congreso y la característica de los nuevos partidos -orientada hacia los partidos verdes- haría que el PT pierda a congresistas propios; se quedaría sin la izquierda", considera Thiago De Aragão, analista político e investigador del Foreing Policy Center.

Desde que es Gobierno, el PT sostiene una alianza con el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y con otras 16 agrupaciones. Esa coalición es la que le ha permitido mantener el control en las dos cámaras y aprobar polémicos proyectos como la modernización de puertos o la iniciativa -aún en debate, pero que contaría con los votos suficientes- que limita los poderes del STF para decidir en casos de constitucionalidad.

En los hechos, la ofensiva petista es una manera de asegurarse el control de una enorme caja en el año electoral. Está en disputa el reparto de 140,5 millones de dólares (300 millones de reales), de los cuales sólo el 5% se entrega a una veintena de fuerzas políticas minoritarias mientras que el resto se divide proporcionalmente al tamaño de las bancadas en el Congreso, donde el oficialismo es mayoría.

También está en juego el acceso a los medios de comunicación durante el período de campaña. De aprobarse el proyecto, la candidatura por la reelección de Dilma Rousseff se promocionaría un 26% más que en los comicios anteriores, de acuerdo con proyecciones realizadas por Folha de Sao Paulo. Tendría un tiempo de promoción récord en la historia electoral de Brasil: 15 minutos y 18 segundos diarios.

"A mayor número de partidos en una coalición a favor de un candidato presidencial, más tiempo de publicidad", explicó Kramer. "De ahí la intención del Gobierno de lograr el respaldo a la postulación de Rousseff en tantos lugares como sea posible y de reducir los medios de oxígeno de sus futuros rivales", agregó.

El STJ deberá emitir un fallo este miércoles sobre la ley que afecta la creación de nuevas alianzas políticas. Según los analistas consultados, el oficialismo no se quedará de brazos cruzados en caso de que impida definitivamente el tratamiento del proyecto.

"Existen diversas formas de debilitar las nuevas alianzas. Hay otro tipo de operaciones que ocurren tras bastidores y que tienen que ver con la articulación política y los mecanismos del PT para controlar la situación. No tendremos nuevas embestidas institucionales, pero sí la creación de un ambiente que dificulte a los nuevos partidos funcionar", dijo De Aragão.

Kramer, por su parte, augura un PT más agresivo con los otros poderes de cara a los comicios. "El PT y casi todos sus líderes arden en deseo de venganza contra el Supremo Tribunal por el golpe que representó el fallo contra algunos de sus cuadros más emblemáticos en el juicio del 'mensalao'", advirtió y señaló que ante una decisión judicial contraria, el oficialismo se volcará a viejas prácticas como la distribución de los cargos ministeriales y en empresas públicas con el fin de "fortalecer la lealtad de los partidos aliados y movilizar a sus cuadros en torno a la reelección". "En éste y otros tipos de maniobras, Rousseff es y seguirá siendo guiada por su mentor, el expresidente Lula".

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