La principal diferencia que va a haber en Racing será la libertad que tengan las nuevas autoridades para utilizar el dinero disponible en el club. Antes todas las decisiones pasaban por el síndico primero y por el triunvirato designado en la ley de fideicomiso después, aunque finalmente debían ser aprobadas por el juez Enrique Gorostegui. En cambio ahora, la próxima conducción que se elige el domingo podrá libremente manejar la posibilidad de sumar sponsors, comprar y vender jugadores, enajenar o comprar nuevos activos, sin que para ello tenga que haber un edicto y una especie de concurso de precios, avalado por la Justicia. Es cierto que tuvo que de-jar en garantía las sedes de Avellaneda y la de Villa del Parque, porque hay aún 22.300.000 pesos que reclaman algunos acreedores y no pudieron ser verificados judicialmente, pero el mantenimiento de esta garantía física es un paso legal preventivo y los presuntos acreedores tienen que demostrar su carácter en la Justicia. Si no pudieron hacerlo en diez años, es difícil que puedan hacerlo ahora.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Acreedores
La posibilidad de levantar la quiebra se relaciona directamente al cambio de la calidad de los acreedores. Los anteriores eran ex jugadores, técnicos, prestamistas, entidades financieras y proveedores, ellos fueron los que con sus reclamos judicialmente válidos lo llevaron a la quiebra y los actuales, seguramente AFIP, ANSES, la AFA y la provincia de Buenos Aires, le permiten levantarla sin ninguna oposición. En realidad, éstos son los mismos acreedores que tienen todos los clubes del fútbol argentino, y en general son más flexibles al momento de la negociación, concediendo moratorias o planes de pago. Lo cierto es que Racing entra en la normalidad de cualquier asociación civil sin fines de lucro y no va a tener más que ser manejada por un síndico, un fideicomiso o un juez, sino por sus socios.
Dejá tu comentario