26 de octubre 2009 - 00:00

El reto es sostener el crecimiento

Montevideo (enviada especial) - La buena gestión del Gobierno de Tabaré Vázquez colocó a Uruguay en la lista de países privilegiados que evitaron caer en recesión en este fatídico 2009. Sin embargo, el objetivo de mantener el acelerado crecimiento de los años anteriores pondrá al Gobierno que tomará posesión en marzo del año que viene ante la necesidad de reformular sus estrategias. Según analistas consultados por Ámbito Financiero, el principal escollo es la falta de capacidad del Estado para financiar las obras de infraestructura imprescindibles para respaldar ese desarrollo. También son vistos como obstáculos para el país el Mercosur, al menos tal como se lo entiende hoy, la inflación y el atraso cambiario.

Las cifras de la administración Vázquez son por demás alentadoras. El país logró un crecimiento del 29% desde 2004, al tiempo que redujo su deuda del 83% al 51% del Producto Bruto Interno (PBI). El desempleo, en tanto, cayó del 13% al 7,9% y la pobreza se desplomó del 34% al 20,3%.

«Aunque exista un escenario mundial complicado, hay una serie de oportunidades en ese plano», dijo a esta enviada el economista y asesor de la Bolsa Gabriel Oddone. «Vendrán años de commodities tonificados, dólar débil y bajas tasas de interés. Con países emergentes como China, la India y sobre todo Brasil ganando espacio, Uruguay puede aprovechar ese impulso externo», continuó. Casi como si hablara de la Argentina, aunque en este pequeño país de 3,5 millones de habitantes el viento a favor que sopla desde el exterior puede tener un influjo mayor.

Cuello de botella

«El país tiene el respaldo de que el área privada hizo bien los deberes. Los sectores agropecuario, maderero y de la carne han tenido crecimientos muy fuertes. Pero el cuello de botella es que la infraestructura del país depende del espacio fiscal. Ni la energía, ni el transporte ni el capital están en estado para sostener esta bonanza», previno el especialista.

«Ante este panorama es necesario un esfuerzo fiscal para financiar las inversiones. Otra de las alternativas es abrir el sector público a la inversión privada», una opción que enfrentaría resistencias internas y sindicales en un Gobierno del Frente Amplio.

Con el objetivo de transmitir tranquilidad a los inversores y empresarios, José Mujica afirmó en reiteradas ocasiones que la cartera económica estaría bajo la órbita de su moderado compañero de fórmula, Danilo Astori, el comandante de las elogiadas políticas económicas aplicadas en los últimos cinco años.

Aceleración

«En cuanto a la infraestructura, es necesario acelerar el proceso de fortalecimiento de la red física, principalmente la asociada al transporte y la energía. La Cámara (de Industrias del Uruguay) insta a seguir aumentando la participación del sector privado, especialmente en proyectos vinculados al transporte ferroviario, al desarrollo portuario y al sector energético», coincidió en diálogo con este diario Gonzalo Irrázabal, asesor de la entidad patronal.

«En primer término debe haber una política que se adapte a las realidades de las empresas. Hay que buscar un patrón común para ello», enfatizó. «Durante la última administración se aprobaron treinta y ocho leyes que favorecieron a los trabajadores; nosotros pedimos que se dicten normas que regulen los derechos de los empresarios», agregó Irrazábal.

Otra de las quejas tiene que ver con la inflación, no tan elevada como en nuestro país, pero sí más alta que, por caso, la de Brasil. Del 4,9% de 2005 se pasó al 6,4% en 2006, al 8,5% en 2007 y al 9,2% el año pasado.

En el plano externo, una queja sostenida por las últimas administraciones han sido las desventajas de Uruguay en el Mercosur, las famosas «asimetrías». «Es moneda corriente que el bloque es poco útil para Uruguay», indicó Oddone. Las protestas orientales giran en torno a las políticas discriminatorias que aplican Brasil y la Argentina y a la preferencia de esos dos países por comerciar entre sí.

«Uruguay busca forjar una estrategia que le permita continuar con el Mercosur y acceder a tratados con otros países, sobre todo europeos», agregó el especialista. «En los años venideros se buscará negociar con Brasil para lograr una especie de autonomía que le permita acordar (tratados de libre comercio) con otros países. Ya no lo hará con la Argentina, donde la situación política es muy inestable. Desde afuera se tiene la percepción de que es difícil saber con quién se habla», enfatizó.

El sector agropecuario tuvo un fuerte crecimiento en los últimos años y encontró su máximo impulso en la crisis entre el campo y el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

«En la Argentina se alteraron las reglas de juego y por lo tanto los productores se desplazaron fuera del territorio», hacia Uruguay, explicó Oddone. «Está claro que sin esa crisis no se hubiera dado la inversión que hubo de los últimos dos años».

Fernando Matos, ex presidente de la Asociación Rural del Uruguay, no cree «que un conflicto en un país vecino sea un factor de beneficio a largo plazo. Que le vaya mal al campo argentino tampoco lo es», matizó.

«Es verdad que tuvimos coletazos. La inconsistencia argentina estimuló la producción con la migración de empresas y empresarios: trajeron tecnología de avanzada al país, generaron una fuerte inversión», afirmó. En ese terreno, Uruguay ganó mercados para la exportación de carne luego de que la Argentina dejó de hacerlo.

Con todo, si bien se ha destacado que, a diferencia de nuestro país, las exportaciones uruguayas fluyeron sin grandes limitaciones y que aquí no se impusieron retenciones, los productores han expresado en el último tiempo agrias quejas por el atraso cambiario. Sábana corta: los exportadores retienen el precio pleno de sus ventas, pero el ingreso masivo de divisas al país hace que el peso uruguayo se revalúe, es decir que los dólares terminan valiendo menos en términos de moneda local.

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