27 de febrero 2013 - 00:00

El saldo fue positivo

Ellosy ellas. Los chicos y las chicas cumplieron una más que destacada actuación en el Sudamericano de Río de Janeiro. Hubo una gran unión.
Ellosy ellas. Los chicos y las chicas cumplieron una más que destacada actuación en el Sudamericano de Río de Janeiro. Hubo una gran unión.
Un campeonato y un subcampeonato regional es un muy buen retorno para el rugby argentino en el Sudamericano de Seven organizado conjuntamente por la Confederación Sud-americana de Rugby y la proactiva Confederación Brasilera de Rugby. Claro, los objetivos reales del seleccionado masculino y el femenino no eran los mismos.

Por un lado, el equipo que conduce Andrés Romagnoli tenía que levantar lo hecho el año pasado cuando por primera vez un seleccionado nacional no había alzado un trofeo en Sudamérica. No hubo ningún jugador -o entrenador por caso- de aquel equipo del 2012 en la versión 2013 que tenía la obligación grupal de ganar y la necesidad individual de mostrarse ya de cara al final de un recorrido que termina en el Mun-dial a jugarse a fin de junio en Moscú.

Las mujeres, en cambio, están en un proceso de inserción inter-nacional nuevo; salieron de Sudamérica por primera vez a principio de mes para jugar en el nuevo circuito femenino del IRB y en la región el rugby femenino lo dominan las brasileñas, campeonas el fin de semana por novena vez consecutiva del Seven de CONSUR. No han perdido aún contra un rival regional. La inclusión de Santiago Gómez Cora, la gran figura que Argentina le dio al seven mundial, acompaña un camino del rugby femenino hace años, lento pero que va dando resultados.

Los números de los varones fueron contundentes. Noventa y cuatro puntos en 28 minutos fueron el despegue argentino. Ecuador cayó 45 a 0 con la velocidad de Agustín Migliore causando estragos: cuatro de sus siete tries los apoyó en el debut. Luego vino Perú y fueron los mismos siete tries que con Ecuador aunque con dos conversiones más. La potencia Puma ya es mucha para los equipos menos preparados.

Ya con el sol cayendo detrás de la alta tribuna del estadio de Gavea, frente a la Lagoa, muy cerca de la playa de Ipanema, el rival fue Chile. Fue tal vez el partido más duro para Los Pumas, que arrancaron perdiendo y se fueron al descanso en desventaja. El capitán Gastón Revol sacó a relucir su experiencia en tantos torneos del circuito mundial y en siete minutos lo dieron vuelta para ganar 24 a 7. Temprano el domingo, completaron los partidos del grupo con un claro 27 a 0 con Colombia.

Como en este torneo se definía también el clasificado al Mundial (Argentina ya había asegurado su ticket en el circuito) y un segundo equipo para ir a pelear por un lugar en el circuito, se estableció un sistema de todos contra todos. Chile se quedó sin nafta y Uruguay casi selló su pasaje a Moscú al ganarles 10 a 7. Enseguida Los Pumas le ganaron a Brasil 31 a 12.

Al ganarle a Brasil, los uruguayos clasificaron al Mundial y lograron que el último partido fuera una final de hecho, porque Argentina le ganó 14 a 0 a Chile. Los casi 40 grados sin sombra en una cancha en perfecto estado pasaban factura.

La final fue muy disputada; el orgullo 'tero' no quería largar el trofeo que se llevaron el año pasado en el último segundo. Arrancaron ganando 7 a 0. Apareció la velocidad y potencia de Juan Capiello para dar vuelta el partido con dos tries. El juvenil de Pucará fue de lo mejor de Argentina, que ganó 19 a 5.

El último partido del torneo fue la final femenina y ahí estaban las chicas argentinas para enfrentar a las multicampeonas brasileñas. Su recorrido había sido más difícil ya que hay menos diferencias entre las mujeres consureñas (empezaron casi todos los países con el rugby en la misma época). En el primer día le ganaron a Chile 19 a 12, cayeron con Brasil 24 a 12 y cerraron con un triunfo ante Perú por 52 a 0, con siete jugadoras apoyando los ocho tries.

El partido del sábado con Brasil fue una muestra de lo que es este equipo argentino. Cayeron en la red defensiva que pone Brasil, casi asfixiante a este nivel, con tackles fuertes y cerrando los espacios. Pero cuando la pelota voló, ver correr a la pequeña Guadalupe Delgado fue grandioso. En su primera corrida sólo un tackle al cuello la frenó. El buen referí uruguayo Joaquín Montes dio instantáneamente try-penal. Poco después, por la misma banda derecha y ante la misma rival, la medialuna fue perfecta; el tackle no sirvió porque la chica de Católica RC de Salta apoyó ahora sí su merecido try.

El día siguiente, el pasaje a la final se definió con Uruguay. No fue sencillo y hasta tuvieron un dejo de fortuna para asegurar el partido. Con el sol pegando más fuerte que nunca, Argentina había arrancado con un try de la misionera Noelia Bielerbeck que Uruguay contrarrestó con un try convertido. Un gran try de la veterana Viviana Garat puso a su equipo en ventaja y la lunga María Botelli aprovechó un rebote para apoyar justo cuando las uruguayas estaban levantando.

El pasaje a la final traía el premio extra del pasaje al Mundial. Brasil no iba a perder justo ese día, en su cancha, con casi dos mil ruidosos hinchas, ese invicto de tantos años. Se pusieron 20 a 0 en la mitad del segundo tiempo. Se le había caído la pelota en el acto de apoyar -con el tackle encima- a Vanesa Salas. La recuperación empezó de la mano de Garat, que de un scrum desprolijo corrió por detrás de la formación para apoyar el primer try. Biellerbeck aprovechó la ventaja numérica para su try y ponerse 20 a 14. Ahí pesó la experiencia de Brasil que aguantó y cuando pudo dio el mazazo final: su capitana, Julia Sardá, corrió sola al try final.

Habían estado hombro a hombro desde la salida de Buenos Aires. Varones y mujeres sellaron ese momento con una foto; el apoyo de los varones será clave para el continuo crecimiento de las mujeres que mostraron, en la misma casa de las mejores de la región, que van por el buen camino.

Dejá tu comentario