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El scrum, esa preocupación
Santiago Fernández, en pleno entrenamiento de Los Pumas apuntando a su segunda participación en el Rugby Championship.
Con esa premisa, el convencimiento grupal de que llegó el momento de cimentar el trabajo con buen juego y el necesario triunfo, todo está orientado para llegar listos al primer partido y encarar seis tests del más alto nivel. Cambiaron algunas cosas del primer, novedoso, año: ahora se entrenan en Tigre, tanto en Marinas Golf (donde también viven los que no son de Buenos Aires), un complejo de tres edificios sobre el río Luján que tiene más de Miami que de esta ciudad, y en San Andrés.
El año pasado dejó múltiples enseñanzas dentro y fuera de la cancha, y uno de los muchos desafíos es demostrar cuánto se aprendió. La reciente serie de junio también desnudó flaquezas que despertaron críticas propias y ajenas.
"El scrum y el tackle son parte del ADN del rugby argentino. Antiguamente, en cada club del país se entrenaba scrum una hora cada martes, ahora hay otras cosas y como muchas veces muchos pensamos que era algo adquirido, lo fuimos dejando de lado para trabajar otros aspectos de juego", explicó la semana pasada Mauricio Reggiardo, el entrenador de scrum de Los Pumas desde 2008, el terminar la primer práctica de scrum.
Este ex Puma -jugó 52 internacionales entre 1996 y 2005, incluyendo dos mundiales- nunca le quitó el cuerpo al contacto cuando jugaba y mucho menos lo hará ahora. Reconoce que el scrum no es lo que supo ser.
"Inconscientemente, yo diría, y pensando que era algo ya nuestro, lo fuimos perdiendo de a poquito y dejó de ser la fortaleza que era, la carta de presentación del rugby argentino".
"Cuando mejor funcionó el scrum en nuestra etapa como grupo de entrenadores fue para el Mundial (2011) cuando tuvimos ocho, nueve semanas de preparación o el Rugby Championship del año pasado con otras seis semanas de trabajo. Históricamente, le podemos dedicar unos 30 minutos en la primera semana de una ventana, con gente que viene de jugar en distintos lugares, siempre nos costó. A veces por la calidad de los jugadores pasaba un poco desapercibida la falta de oportunidad para trabajar".
Contra Inglaterra fueron ampliamente dominados en esta formación y ambos partidos se perdieron por márgenes incómodos. En el rugby se dice que el scrum es el termómetro del partido.
"Más allá de la presión, lo que siento cuando el scrum no anda bien es vergüenza. Y siento ganas de tratar de comprometer a los jugadores para volver a que el scrum sea una fortaleza, porque es parte del ADN. Soy responsable, en parte de eso, por haber pensado que era adquirido y que hay que trabajarlo más", sigue Reggiardo.
"Esperemos que las prácticas sirvan para recuperar nuestra identidad".
Habrá un mínimo cambio de reglas que puede beneficiar al seleccionado argentino. "Será un scrum más lento, que es como se juega en la Argentina. Esto nos va a permitir recuperar nuestra esencia".
La confianza sigue intacta: "Vienen buenas épocas", finaliza Reggiardo.


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