12 de julio 2017 - 00:00

El Senado de Brasil da aire al Gobierno con la aprobación de una polémica reforma laboral

La medida recorta el poder de los sindicatos y establece que el pago de los salarios se realice sobre una base horaria o por jornada, y no mensual. Tiene el aval de los mercados.

A oscuras. Las legisladoras del Partido de los Trabajadores (PT) encabezaron un boicot de siete horas en la Cámara alta contra la votación de la ley. Ocuparon el estrado y hasta almorzaron. El presidente del cuerpo, Eunicio Oliveira, les cortó la luz mientras se extendió la protesta.
A oscuras. Las legisladoras del Partido de los Trabajadores (PT) encabezaron un boicot de siete horas en la Cámara alta contra la votación de la ley. Ocuparon el estrado y hasta almorzaron. El presidente del cuerpo, Eunicio Oliveira, les cortó la luz mientras se extendió la protesta.
Brasilia - El Senado brasileño aprobó ayer, al término de una agitada sesión, el texto base de una controvertida reforma para flexibilizar las leyes laborales que podría dar un respiro político al presidente Michel Temer.

La ley, impulsada dentro del programa de ajustes para recuperar la confianza de los mercados y sacar al país de la recesión, fue aprobada por 50 votos a favor, 26 en contra y 1 abstención. La Cámara baja ya había aprobado el proyecto en abril.

La nueva normativa da preeminencia a los acuerdos negociados por sector o empresas sobre la legislación vigente; prevé igualmente la posibilidad de dividir las vacaciones hasta en tres periodos y autoriza la "jornada intermitente", con el pago de salarios sobre una base horaria o por jornada, y no mensual.

También determina el fin de la cotización sindical obligatoria.

La Cámara debía debatir aún sobre varios pedidos para reformular algunas de las medidas más resistidas de la reforma. En caso de que las enmiendas se aprueben, la ley tendría que volver a la Cámara de Diputados antes de que Temer pueda firmarla.

La normativa, respaldada por los mercados, genera un fuerte rechazo: un 58% de los brasileños se opone a ella, según una reciente encuesta de Datafolha. Los sindicatos realizaron una huelga general el 29 de abril y organizaron jornadas de protesta para denunciar el "retroceso" social de los planes de ajuste del Gobierno.

Temer y su ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, sostienen en cambio que esas medidas apuntan a "generar empleos", en un país confrontado a la peor recesión de su historia, con 13,8 millones de desocupados (13,3% de la población activa).

La nueva legislación del trabajo forma parte de un arsenal de reformas macroeconómicas, junto a la congelación del gasto público durante veinte años (promulgada el año pasado) y a la reforma del régimen de jubilaciones, en tramitación en la Cámara de Diputados pero trabada por la crisis política.

Temer buscará un respiro con este respaldo, pero su victoria podría ser pírrica, porque muchos de sus aliados creen que su desgaste le impedirá avanzar en la reforma de las jubilaciones, que requiere del voto de las dos terceras partes de los legisladores de ambas cámaras por ser de tipo constitucional.

La sesión sufrió varias horas de interrupción, después de que tres senadoras ocuparan el estrado e impidieran al presidente del Senado, Eunício Oliveira, ocupar su lugar. En represalia, Oliveira mandó apagar las luces en la sala para forzar a las funcionarias a despejar la mesa. Éstas permanecieron a oscuras en el hemiciclo.

"Voy a dar 20 minutos para un entendimiento", dijo más tarde Oliveira, frente a las senadoras rebeldes. "Si no lo hubiera, reabro los trabajos y presidiré la sesión en cualquier circunstancia. Aquí o en cualquier lugar de esta casa", amenazó. Las disputas se prolongaron durante unas siete horas.

El grupo de cinco senadoras que intentó frenar la votación estuvo liderado por Gleisi Hoffmann, la nueva líder del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) de los ex presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff.

Agencias AFP, DPA y EFE

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