John Brennan, oriundo de Nueva Jersey y educado por jesuitas, es hasta el momento asesor en Asuntos de Contraterrorismo del presidente Barack Obama.
Con todo, es un hombre que ha hecho carrera en la Agencia Central de Inteligencia (CIA), donde sirvió durante 25 años.
El funcionario, de 57 años, tuvo un papel clave en el establecimiento de una base secreta de drones (aviones no tripulados con poder de fuego) en Arabia Saudita y fue uno de los máximos dirigentes de la agencia cuando se implantó el programa de capturas secretas de supuestos terroristas, traslados clandestinos y torturas, como la asfixia simulada.
En 2004 fue el primer director del recién creado Centro de Integración sobre Amenazas Terroristas, una reacción de EE.UU. a la falta de coordinación de las agencias de seguridad y espionaje que quedó en evidencia con los ataques del 11S.
Asimismo, participó en la misión secreta de un pelotón de fuerzas especiales que en mayo de 2011 incursionó en Pakistán y asesinó al jefe de Al Qaeda, Osama bin Laden.
Pero es su rol como promotor de los ataques con drones lo que lo ha puesto en el centro de las polémicas.
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