4 de agosto 2015 - 00:00

El significado de una derrota

 El sábado, mientras Los Pumas esperaban en San Pablo la conexión del vuelo que lo llevaría a Durban, en la costa del océano Índico donde el sábado jugarán la tercera y última fecha del Rugby Championship, en Montevideo, Argentina XV perdía por 30-26 contra Uruguay. Por primera vez desde 1951, cuando los seleccionados de ambos países se enfrentaron por primera vez, nunca un seleccionado uruguayo había derrotado a un seleccionado nacional argentino. De hecho, hasta el sábado, la Argentina podía decir que no había perdido partidos contra rivales de la región en partidos de quince, juveniles o mayores. La victoria uruguaya no significa que nuestros vecinos estén posicionándose a la altura del rugby argentinosino que ya no se los puede subestimar. Los Teros irán a la Rugby World Cup, donde jugarán en la "zona de la muerte" junto a Australia, Inglaterra y Gales, tres aspirantes a ganar el trofeo, además de Fiji, que en cualquier otra zona podría soñar con avanzar a cuartos de final.

En los últimos dos años, con la visión del presidente Sebastián Piñeyrúa, exentrenador del seleccionado uruguayo, la capacidad y entrega de Pablo Lemoine y toda una comunidad de rugby alineada y embarcada en el proyecto, han cambiado la forma en que se desarrollaba nuestro deporte en su país. Consiguieron la cesión del estadio Charrúa, dentro del Parque Rivera en la zona de Carrasco, y mejorándolo establecieron allí su centro de alto rendimiento y sus oficinas. La clasificación al Mundial el año pasado le dio un indudable envión al proyecto. Como deporte puramente amateur y con tan solo un manojo de jugadores profesionales en Europa, el camino al Mundial estuvo repleto de decisiones individuales. Hubo quienes optaron por renunciar a sus trabajos, otros pidieron licencias o acomodaron sus vacaciones.

Con enorme esfuerzo, jugadores y cuerpo técnico casi no pararon desde noviembre. El Mundial es el gran objetivo mas allá de que es imposible suponerlos ganadores en algún partido. "Vamos a jugar lo mejor posible, a mostrar nuestras armas siendo conscientes de que jugaremos contra tres equipos que se sienten candidatos a ganar el Mundial", dijo Lemoine. Y agregó: "Lo importante será dejar todo y que sirva para edificar hacia el futuro. Con el Centro Charrúa hemos logrado tener nuestro lugar, que más jugadores locales se preparen en el alto rendimiento por lo que el futuro está en nuestras manos".

Ganarle a un Argentina XV sin estrellas y formado casi exclusivamente por jugadores del interior puede, erróneamente, ser visto como de poca trascendencia en nuestro país. La importancia en Uruguay es gigante: ratifica un camino, afianza el trabajo y genera un enorme envión anímico para los próximos dos meses y medio. "Este triunfo es algo que fueron construyendo los jugadores y el staff en los últimos dos, tres años. No es porque hayamos entrenado un mes o una semana; es la construcción de años. Los conceptos adquiridos durante tantas giras, tanto tiempo juntos nos dieron un plus y muestran que el jugador cuando está físicamente en condiciones y en un contexto positivo logra una performance como la de hoy, que es muy buena." El festejo uruguayo es, además, un llamado de atención para el rugby argentino. A partir del sábado habrá que darle el debido respeto a nuestros vecinos.

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