19 de octubre 2016 - 09:52

"El sindicalismo trabaja mejor que el empresariado"

El sindicalismo trabaja mejor que el empresariado
Arturo Acevedo, nieto del fundador de Acindar, una de las más grandes siderúrgicas del país, hace un par de años admitía que el kirchnerismo dejaría "herencias malas de todo tipo". En ese momento sostenía que "hay una serie de valores que se han perdido en esta última década, y que llevará mucho tiempo revertirlas porque temas como la educación, la estructura social, etc., no se revierten en corto tiempo".

Por esta razón confesaba que "personalmente no fundaría (Acindar), hoy no lo haría, no están dadas las condiciones".

Dos años después, en un reportaje concedido a ámbito biz Arturo Acevedo responde a la misma pregunta: "En esa Argentina mi abuelo no hubiera fundado Acindar. Hoy estaría estudiándolo".

Es conciente que el empresariado nacional tiene mala imagen: "El empresario está bastante aislado, tiene una mala imagen", aunque reconoce que ser empresario en la Argentina es difícil: "Un hombre de negocios en la Argentina es una persona que subsiste".

Optimista con el cambio de Gobierno, sin embargo mantiene su cautela respecto del futuro. Le preocupa la falta de educación: "Los chicos que están ingresando al colegio ahora no tienen educación de calidad y vamos a pagar esas consecuencias dentro de 20 o 30 años".

También, la división de la sociedad: "El Gobierno está tratando de unir y tiene un serio problema y debe enfrentarlo con inteligencia". Aunque si tuviera la posibilidad de darle un consejo al presidente de la Nación le diría: "A Macri le pediría que sea un líder de este cambio, cueste lo que cueste".

Los problemas que enfrenta la Argentina, las perspectivas económicas, el sindicalismo, el rol de los empresarios son algunos de los temas conversados en la entrevista que concedió a ámbito biz.

Periodista: ¿Cómo ve la situación del país en este momento?

Arturo Acevedo: La veo desde un punto de vista muy optimista. Creo que estamos partiendo de un país que fue arrasado, diezmado, que estaba en una situación muy complicada con el Gobierno anterior. Ahora veo un nuevo Gobierno con ideas modernas, con visiones interesantes que están tratando de implementarlas y que va a demorar un poco su implementación pero estoy optimista en que lo van a lograr.

P.: ¿Por qué ahora vamos a cambiar hacia algo más optimista?

A.A.: Ése es un grado de incertidumbre que todavía está. Éste es un principio de cambio fundamental. Si lo logramos está un poco en nosotros. Hay un riesgo de que no lo logremos. Si no lo logramos estamos condenando a la Argentina al fracaso en el largo plazo.

P.: ¿Cuáles serían las bases para que el cambio sea sustentable en el tiempo?

A.A.: La base del cambio es una visión similar a la que el expresidente de Chile, Lagos, marcó muy bien. Integrar a la Argentina a un mundo que está en pleno cambio. No podemos darnos el lujo de estar afuera. Eso desde el punto de vista macro. Desde el punto de vista micro, creo que el gran flagelo de la Argentina es la pobreza, la marginación, la división. Ése es el tema más difícil de solucionar. Creo que este Gobierno lo tiene claro. Gobiernos anteriores usaron toda esta división social desde un punto de vista político. Este Gobierno tiene la intención de verlo desde un punto de vista moderno y es importante lograrlo para el país.

P.: Sin embargo, la sociedad está dividida, hay que recordar que casi la mitad votó a Daniel Scioli y es de suponer que no se siente representada por este modelo. ¿Por qué va a adherir a este cambio?

A.A.: Somos una sociedad Boca-River. Tendemos a idealizar personas y tendemos a acompañarlas a cualquier costo. Esta situación nos llevó a esta realidad. También creo que personas como la gobernadora de la provincia de Buenos Aires (María Eugenia Vidal) han introducido un cambio y la gente ve esa intención de cambio y otro futuro. Por eso creo en el éxito potencial de este Gobierno.

P.: ¿Qué problemas y virtudes tenemos como sociedad?

A.A.: Como cosa negativa, veo dos temas que me preocupan. Una es que el argentino es individualista, no es una persona que trabaja en equipo. Y está totalmente demostrado en todos los estratos de la sociedad que el equipo es más eficiente que el individualismo. Y por alguna razón la Argentina se ha desarrollado en el individualismo. El otro tema que me preocupa es la educación. Hemos tenido en el pasado una educación muy buena. Pero veo que las nuevas generaciones, los chicos que están ingresando al colegio ahora, no tienen esa educación de calidad y vamos a pagar esas consecuencias dentro de 20 o 30 años. Creo que es el momento de revertir eso. Creo que la intención está pero hay mucho camino a recorrer todavía.

P.: Macri dice que es necesario unir a los argentinos. ¿Cree que los argentinos se van a unir?

A.A.: La Argentina debe tener el récord de sociedades o agrupaciones sociales, grupos de interés. No hay el concepto de unión del que hablábamos hace un rato. Eso es lo que tiene que cambiar.

P.: ¿Ve en la sociedad ganas de que eso cambie?

A.A.: Creo que no. Es una realidad que vamos a tener que encarar y tratar de cambiar. Volviendo al Gobierno, creo que tiene la intención de juntar, aglomerar, de trabajar en común. Hay que cambiar una idiosincrasia de muchos años. Pero trabajando sobre los chicos, sobre la educación, creo que hay una posibilidad.

P.: Tiene esperanza con el nuevo Gobierno pero, sin embargo, ve como diíicil lo que se debe transitar...

A.A.: Exactamente. Veo la intención. Las directrices me parecen bien.

P..: El presidente Macri plantea tres objetivos: pobreza cero, lucha contra el narcotráfico y unir a los argentinos. ¿Cómo lo ve?

A.A.: Yo le agregaría una cuarta directriz, que es la educación. Surge tangencialmente, pero creo que hay que identificarla específicamente. Es uno de los temas más importantes porque afecta a las otras directrices.

P.: Si estuvieras en un mano a mano con Macri y le tuvieras que dar un solo consejo, ¿qué le dirías? ¿Que tenga atención y cuidado con qué?

A.A.: Qué pregunta complicada. Le diría que hoy sea un líder de este cambio.

P.: ¿Cueste lo que cueste?

A.A.: Cueste lo que cueste.

P.: Le puede costar, por ejemplo, una reelección si va a fondo...

A.A.: Es cierto, pero también creo que si la gente identifica un líder claro, con conceptos claros de adónde quiere llevar al país, a la larga lo va a acompañar. Todas sus directrices, las que hablábamos antes, creo que están bien orientadas y le agrego la de la educación. Pero lo que el país necesita es una luz a la cual alinearse y seguir. Lo mismo pasa en una empresa, que hace falta un líder que convoque hacia una meta clara. Él tiene esa responsabilidad y creo que la tiene clara, pero es una tarea pendiente.

P.: ¿Qué es ser un líder?

A.A.: Es tener esa magia para que la gente se alinee y te crea. Yo le creo. Creo que tiene la intención y la capacidad. La va a tener que demostrar, ya que es un potencial hacia adelante, pero yo le creo.

P.: ¿Cómo ves a la oposición?

A.A.: La veo con cierto grado de optimismo. Creo que de esta situación de tierra arrasada, de corrupción, de falta de moral, de falta de valores, de ingreso de las drogas al país, se genera un cambio conceptual. Los nuevos líderes que están surgiendo en el peronismo, sin referenciar ninguno, me parece que el que salga elegido va a tener una visión más moderna. Uno aspira a tener un bipartidismo: peronismo por un lado y macrismo o el que corresponda por el otro lado, que va a ser sano y va a permitir una alternancia en el Gobierno que no hemos tenido demasiado en el pasado y va a ayudar a la Argentina.

AUTOCRÍTICA

P.: ¿Qué autocrítica se tiene que hacer desde los distintos estamentos y los empresarios por los 12 años que pasamos?

A.A. : La no aglomeración del empresario para afrontar esta situación. La individualidad no permite que uno se enfrente u opine con autoridad y respaldo. No veo que el empresariado haya actuado de una forma unida. Como pasa en Brasil, que enfrenta al Gobierno y tiene una palabra que es respetada. Acá la división ha permitido que el Gobierno se ensañe con una persona o con una compañía.

P.: ¿Y eso cambió?

A.A.: No, creo que no.

P.:¿El sindicalismo se ha manejado mejor?

A.A.: El sindicalismo trabaja mejor que el empresariado. Tiene sus discrepancias pero en general trabajan más al unísono. Tienen un impacto importante sobre el Gobierno. Si el empresariado trabajara de una forma similar. También tendría esa energía para influir.

P.: Pero no lo hace. ¿Por qué?

A.A.: La razón está un poco en las políticas de gobierno pasadas. Los gobiernos pasados han tratado de fragmentar y lo han logrado. Este Gobierno está tratando de unir y tiene un serio problema en frente y creo que debe enfrentarlo inteligentemente.

P.:No veo entusiasmo en el empresariado por el diálogo.

A.A :No creo. Creo que hay una nueva generación de empresarios que está ingresando y creo que hay una intención de cambio.

P.: ¿Cree que realmente se tomó conciencia de los valores morales de la Argentina?

A.A .: Veo la falta de cohesión social, la división. Lo veo preocupante y creo que es uno de los problemas que tenemos.

P.:¿Cree que el empresariado puede tener una voz más fuerte?

A.A Es un tema que tiene que resolver la sociedad. Tenemos que tener líderes.

P.: Los empresarios no tienen líderes, no se ve con claridad quién los representa, por ejemplo, no tienen líderes en el Congreso....

A.A No hay un liderazgo claro. No hay un trabajo conjunto. Es una materia pendiente. No solamente del empresariado, sino de la sociedad en general que tiene voz y voto.

P.:Pero ustedes son un conglomerado importante. Tienen un peso importante...

A.A Podemos hablar de la educación y no hay un líder. De la medicina y no hay un lider. Está todo muy fragmentado como consecuencia de años y años de políticas de fragmentación.

P.: ¿Cómo definirías al hombre de negocios hoy?

A.A.: Una persona que subsiste en la Argentina.

P.: ¿Por qué?

A.A.: Porque está bastante aislado, tiene una mala imagen. Su negocio en sí es afectado por factores externos. Yo lo veo en nuestra compañía. Uno puede ser altísimamente eficiente en los índices de producción, pero después cuando el producto llega al mercado tiene tantas adicionales y tantas ineficiencias por infraestructura y por sindicatos no bien intencionados.

P.: ¿Ustedes sufrieron, por ejemplo, al "Caballo" Suárez?

A.A.: No directamente, pero sí introdujo ineficiencias al puerto argentino. El empresario argentino trata de no fundirse.

P.: ¿Vale la pena poner una empresa? ¿No es mejor vivir de rentas?

A.A.: Yo creo que producir y contribuir y hacer cosas positivas para el país está en el ADN de muchas personas. Y vivir de rentas no es una realidad.

P.: Hace un par de años le pregunté si su abuelo volvería a fundar Acindar y me respondió que no. Hoy vuelvo a efectuar la pregunta: ¿su abuelo fundaría Acindar hoy?

A.A.: Creo que cualquier cosa que hubiera hecho lo hubiera hecho en la Argentina. Él era muy protector de la industria nacional, al grado ridículo de pretender que los empleados de la empresa tengan autos argentinos. No aceptaba que se compraran autos extranjeros porque consideraba que era beneficio para afuera y no para adentro.

P.: ¿Usted continuó con la disposición de que los empleados de su compañía tengan autos nacionales?

A.A.: Relativamente, sí. Y debo decir que los empleados tomaban esta medida bien, muy bien.

P.: Insisto, ¿hoy volverían a fundar Acindar?

A.A.: En ese momento contesté que no con un país que estaba siendo devastado. Hoy en día tal vez reconsidere la pregunta y diría que estaría estudiándolo.


PERSPECTIVAS

P.: ¿Cree que el año que viene tendremos una inflación del 17% o la ve más cerca del 20%?

A.A.: No, la veo más cerca del 20%.

P.: ¿Cómo ve el tema del bono, cree que es válido dar una recomposición, un bono?

P.: Como concepto final no estoy de acuerdo. No creo en el populismo, creo en la competencia, en la competitividad y en otros valores. En este momento, con la pobreza que hay en el país y la división que hay, sí veo como algo positivo el tema del bono.

P.: ¿También para los asalariados?

A.A.: No, ahí no estoy tan de acuerdo.

P.: Hubo sectores que negociaron un incremento salarial muy por debajo de la inflación, que implicó una pérdida del poder adquisitivo de 8-10 puntos. ¿No cree que la empresa, si está un poco mejor, debería compensar con el mecanismo que pueda?

A.A.: Sí, pero a nivel empresa. El concepto general de que el empresario está en contra de su propio operario es algo que refuerzan los sindicatos. Creo que una empresa moderna debe integrar a su gente, el equipo no es solamente un equipo gerencial sino que incluye a todos los operarios de la compañía y deben ser protegidos, fomentados, capacitados y entrenados por la empresa. En ese sentido sí veo bien un bono, pero a nivel nacional por decreto no lo veo.

P.: ¿En cuánto estima el crecimiento para el año que viene?

A.A.: Creo que hemos llegado al fondo, estamos en una meseta y el potencial de crecimiento creo que es muy alto porque el país está arrasado. Va a depender de muchos factores. Los expertos hablan del 3%-4 % y creo que puede llegar a ser, pero depende de un largo trecho por recorrer.

P.: Algunos dicen que no se está conteniendo el gasto público y hay temor de volver a la política pendular. Como no achico el gasto me endeudo, cosa que el Gobierno anterior no podía y éste sí puede. ¿Cómo ve esto? ¿Tiene miedo de que volvamos a las típicas políticas?

A.A.: Lo veo como un riesgo alto. El Gobierno y los funcionarios tienen claro que es un alto riesgo. Lo difícil va a ser controlarlo. Todo esto requiere un cambio, si no hacemos un cambio cultural, si no hacemos un cambio de objetivos va a ser muy difícil.

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