26 de agosto 2009 - 00:00

El sueño de nuevo reglamento en Senado

El oficialismo ya prepara en el Congreso varios caminos para aplacar desde el 10 de diciembre el impacto del recambio de diputados y senadores que lo dejará en minoría frente a toda la oposición. Sin perder la oportunidad, el rionegrino Miguel Pichetto, jefe de la bancada kirchnerista del Senado, aprovechó la pelea entre Carlos Reutemann y Roxana Latorre (por la firma en disidencia de ésta que habilitó el dictamen sobre facultades delegadas) para avanzar con una nueva interpretación del reglamento de esa Cámara que le podría permitir en el futuro emitir dictámenes de mayoría en leyes conflictivas sin contar, en realidad, con el número suficiente en algunas comisiones.

Poder despachar los proyectos en comisión y habilitarlos así para su tratamiento será tan estratégico para el Gobierno desde el 10 de diciembre como conseguir la aprobación de las leyes. Todo lo deberá hacer en minoría y se sabe que el kirchnerismo no está acostumbrado a soportar esa incomodidad.

De ahí que resultó curioso un comunicado que emitió la bancada que preside Pichetto para intentar liberar a Latorre de la responsabilidad de haber ayudado al oficialismo.

«En relación con la firma en disidencia total de la senadora... el bloque del PJ del Senado de la Nación afirma que su rúbrica no era necesaria, ya que el oficialismo contaba con las firmas suficientes para tratar el proyecto», arranca esa misiva.

Hasta ahí lo formal. Pero luego se avanza en el verdadero precedente que quiere sentar el kirchnerismo para el futuro: la bancada explicó que el dictamen de la mayoría estaba «perfectamente habilitado con las firmas de 8 senadores del oficialismo, a las que además hay que agregar la del dictamen en minoría y en disidencia total de la senadora Liliana Negre de Alonso». Ahí está el centro del mensaje que se quiso dar.

Aunque en realidad el dictamen minoritario de rechazo a la ley que firmó la puntana en la Comisión de Asuntos Constitucionales fue presentado un día después que el del oficialismo que generó luego la polémica (por lo que el precedente tampoco serviría), la intención de los senadores kirchneristas es que se comience a tomar como norma que a la hora de contar el quórum en una comisión para despachar sobre una ley se puedan tomar en cuenta no sólo las voluntades reunidas por el oficialismo, sino también las de los dictámenes de la oposición.

Esa lógica, que hoy el reglamento del Senado no contempla, le permitiría en el futuro dictaminar sin tener el número de senadores suficientes en cada comisión, como le sucederá después del 10 de diciembre. Sería otra herramienta clave para paliar la merma de legisladores que sufrirá desde ese momento.

Rubén Rabanal

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