22 de octubre 2013 - 00:00

El Tea Party amaga con una ruptura

Washington - Muchos parlamentarios cercanos al ultraconservador movimiento del Tea Party, indignados por la decisión de la cúpula republicana de ceder en la disputa sobre la deuda y el cierre del Gobierno, decidieron no dar más dinero al partido, indicio de un inquietante peligro de ruptura.

Estos legisladores, indicó Politico.com, ahora consideran estratégica para su futuro la alianza con sus electores de base más que el apoyo del "establishment" del partido a nivel nacional.

De ahí la decisión de no seguir contribuyendo con el National Republican Congressional Committee. "Yo trabajo para los 26 millones de texanos, lucho por el futuro de los hombres y las mujeres de mi estado, no para los jefes del partido Republicano en Washington", dijo el polémico senador Ted Cruz, quien se erigió en la nueva estrella del Tea Party y es mencionado como un futuro candidato presidencial por el sector.

Cruz, de 42 años y padre cubano, entró en el Senado en las últimas elecciones y hace un mes estuvo más de 21 horas hablando en el recinto para bloquear un voto sobre la entrada en vigor de la reforma sanitaria, en lo que se convirtió en uno de los discursos más largos de la historia del Congreso.

La semana pasada la cúpula republicana rechazó al final la estrategia radical de los legisladores del Tea Party de vincular la lucha contra la ley sanitaria, despectivamente conocida como "Obamacare", con la pulseada sobre el "default" y el presupuesto del Gobierno federal. Esta maniobra llevó al cierre de la administración federal y a poner al país al borde de la cesación de pagos.

Al final la mayoría de los republicanos dio el brazo a torcer, poniendo de manifiesto una evidente división en el Grand Old Party (GOP), como se conoce al Partido Republicano entre el ala más radical y los demás, los "rino" (republicans in name only, "republicanos sólo de nombre", como los llaman los ultraconservadores).

La movida dejó secuelas, ya que supuso el quiebre de una tradición en el partido, según la cual no se facilita la votación de ningún proyecto sin el visto bueno de la mayoría del bloque, algo que resultó particularmente visible en la Cámara de Representantes, lo que dejó a su titular, John Boehner, en una delicada situación.

Sin hacer mención alguna a una autocrítica, Cruz sigue dispuesto a dar batalla. "A diferencia de muchos de mis colegas, yo digo públicamente lo que digo en las reuniones a puertas cerradas", sostuvo, agravando la pelea.

Cruz es una de las cabezas visibles del movimiento, que cuenta con otros referentes como Rand Paul, senador por Kentucky, y Marco Rubio, criado en Miami de padres cubanos exiliados.

La decisión de los legisladores del Tea Party de dejar de financiar al partido supone un duro revés para el Grand Old Party a un año de las elecciones legislativas, que pueden poner en peligro la actual mayoría republicana en la Cámara baja.

El movimiento del Tea Party surgió en 2009 y su protagonismo fue creciendo en estos años, llegando incluso a marcar la agenda política de la derecha en muchas ocasiones. En las elecciones de 2010 presentaron numerosos candidatos a las primarias y lograron revitalizar el partido. Analistas se preguntan qué ocurrirá ahora, tras el fracaso de la reciente estrategia: muchos apuntan a que el Tea Party podría decidir emprender un camino en solitario y formar una fuerza política independiente. No en vano, actualmente sólo tres de cada 10 republicanos califica al Tea Party como uno de los suyos.

Agencia ANSA y Ámbito Financiero