- ámbito
- Edición Impresa
El tiempo de las chicas
El ingreso del rugby a los Juegos Olímpicos se hizo a partir de su versión de siete hombres -más veloz, dinámica y menos especulativa, por cuanto la misma cancha que ocupan treinta jugadores aquí la utilizan siete por bando-. A partir del seven aparece también el rugby femenino; allí el dominio argentino se licuó, ya que el desarrollo llevó mas tiempo.
Se comenzó con actividad oficial en 1997 -las chicas, muy incipientes en esto de la pelota ovalada, jugaron una exhibición antes de un partido de Los Pumas-. El rugby, machista a ultranza, no se vio reflejado en ese grupo de pioneras al mando del ex Puma Jorge Braceras. Aún hoy los clubes tradicionales no tienen rugby femenino y sí hockey.
Internacionalmente, el International Rugby Board, en su lucha por conseguir un lugar en los Juegos Olímpicos, necesitaba un torneo regional en Sudamérica para mostrar que era universal y tenía los dos géneros. En la ciudad de Barquisimeto, Venezuela, se jugó el primer Seven de CONSUR femenino en 2004. Argentina cayó con Colombia en un desempeño que marcó el nivel de entonces. En silencio, con la espalda del rugby masculino como pared, fueron creciendo, ganando espacio y con el tiempo ganándose respeto.
Todavía no son parte de la familia global del rugby en nuestro país, pero la Unión Argentina les da su merecido lugar, son parte de una estrategia mayor dictada por el IRB y además, al ser deporte olímpico, tienen su lugar en el universo deportivo nacional. Desde el mes pasado cuentan con Santiago Gómez Cora, un histórico mundial del seven, como uno de los entrenadores.
A diferencia de los varones, en la región las chicas la luchan de atrás. Brasil domina Sudamérica desde 2004. El del domingo fue su noveno sudamericano consecutivo e invicto. Pero si lo de las chicas argentinas en Río sirve de referencia, el buen camino las podrá llevar a luchar ese cetro en años venideros.
Siguen lejos de las brasileñas, pero en una final rara se pusieron muy cerca de un éxito a priori impensado.wwEl fin de semana, de intensísimo calor, con la sensación térmica tocando los 40° y sin una nube para atemperar el impacto del sol, le ganaron 19 a 12 a Chile en el arranque; cayeron con Brasil 24 a 12 y liquidaron a Perú 52 a 0.
Al día siguiente mostraron su garra al ganarle a Uruguay 17 a 7 para enfrentar nuevamente a Brasil en la final. Cayendo 20 a 0 a cinco minutos del final, venía de paliza. Con dos tries y un corazón enorme se pusieron 20 a 14, empujando por más. No pudo ser; Brasil contraatacó en la última jugada y fue un 27 a 14 que alienta a soñar con más.
El rugby femenino se juega en pocos lugares del país. Irá creciendo y ganándose el lugar que estas chicas merecen.


Dejá tu comentario