28 de noviembre 2008 - 00:00

El UBS, listo para recibir ayuda por u$s 56.000 millones

Ginebra (EFE) - Los accionistas de UBS, el primer banco suizo y uno de los más afectados a nivel mundial por la crisis financiera, aprobaron ayer el plan de rescate del gobierno de ese país, que prevé la inyección de u$s 2.945 millones. El programa incluye una ayuda por un total de u$s 56.000 millones, de los cuales una buena parte será utilizada para que el Banco Nacional Suizo compre activos tóxicos de la entidad.

La aprobación no estuvo exenta de críticas a los antiguos directivos y de peticiones de responsabilidades, a pesar de que el actual presidente, Peter Kurer, confirmó que sus predecesores habían devuelto unos u$s 36.434 millones de gratificaciones, y que se negociaba la restitución de otros u$s 11.317 millones.

  • Aprobación

  • A mano alzada y después de apenas tres horas de debate, la asamblea general extraordinaria -la cuarta que celebra este año el banco inmerso en grandes dificultadesdio su aprobación con 98,53% de los votos, al que era el único punto del orden del día: el plan de salvamento elaborado por los poderes públicos.

    Anteriormente, el presidente de la entidad, Peter Kurer, había defendido el plan de rescate de la Confederación Helvética y el banco central, consistente en liberar a la entidad de sus activos tóxicos e inyectarle capital.

    El ejecutivo anunció además, por primera vez, que la financiación del fondo especial creado por el Banco Nacional Suizo (BNS) para albergar los activos «tóxicos» de UBS -un total de cerca de u$s 60.000 millonesprovocará una amortización de capital por valor de u$s 2.093 millones.

    Kurer reconoció ante unos 2.400 accionistas congregados en Lucerna que «el apoyo de los poderes públicos es una iniciativa difícil de explicar, pero -añadió- estamos convencidos que lo que hacemos al recurrir a la ayuda pública es asumir nuestras responsabilidades».

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    El plan de rescate para el mayor banco suizo, que había invertido miles de millones de dólares en instrumentos de «créditos tóxicos» en EE.UU. fue anunciado el 16 de octubre pasado.

    Por él, el BNS aceptó la transferencia de u$s 60.000 millones de activos «tóxicos» al fondo especial, mientras el gobierno suizo se comprometió a inyectar unos u$s 2.945 millones a través de un préstamo de conversión obligatoria.

    Pero, la asamblea transcurrió en medio de fuertes críticas sobre las gratificaciones de los ex dirigentes, un asunto que creó polémica en las últimas semanas. Kurer se distanció claramente de su predecesor, Marcel Ospel, cuando dijo que «la arrogancia ya no tiene cabida en la UBS de hoy ni en la de mañana».

    El máximo directivo anunció que la devolución de bonos por parte de los ex directivos de UBS ya alcanzó « cerca de 70.000 u$s 36.434 millones», lo que fue recibido con fuertes aplausos de los accionistas.

    Entre estos ex directivos que ya anunciaron que devolvían las gratificaciones figuran el ex presidente Marcel Ospel, dos administradores, Stephan Haeringer y Marco Suter, y el ex director general Peter Wuffli. Y ya está en marcha un acuerdo con otros ex directivos, extranjeros, para la devolución de unos u$s 11.317 millones, agregó.
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