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El último que cierre la puerta
Del Potro dio batalla ante Baghdatis, pero el chipriota estuvo muy certero en los momentos claves.
Se derrumbó físicamente
Después del gran desgaste que le significó superar en la primera rueda a Lleyton Hewitt, tras batallar casi cinco horas, surgieron muchas dudas en torno a cómo iba a responder Nalbandian en su segundo partido. Sumado a eso, enfrente tenía a una joven promesa de Lituania como Richard Berankis, de 20 años, con escaso ruedo en el circuito, pero con un gran futuro.
Esta combinación de factores derivó en un extraño desenlace, inesperado para cualquiera. Si bien Berankis sorprendió a todos los presentes en el court número dos, el cuerpo le pasó factura al cordobés, que debió retirarse cuando el score estaba 6-1, 6-0 y 2-0 en favor del lituano, por un malestar lógico después de semejante esfuerzo en su partido inicial. «Traté de recuperarme estos dos días después del partido con Hewitt, pero no fue suficiente. Me mareaba cuando tiraba la pelota con el saque... se me complicó cada vez más», explicó tras el abandono en conferencia de prensa. «El médico me dijo que estaba totalmente vacío. Me duele todo, me quedé sin energías», agregó.
Todavía le falta rodaje
Pese a las mejorías que pudo haber mostrado entre el debut y la segunda presentación, a Del Potro no le alcanzó para superar a un rival muy exigente como el chipriota Marcos Baghdatis (21°). El tandilense cayó 6-1, 6-3, 4-6 y 6-3. Como había anticipado su coach, Franco Davín, a Delpo todavía le falta una decena de partidos para adquirir ritmo de competencia y poder volver a aspirar a los puestos de vanguardia en el ranking. Bagh-datis, con su velocidad de piernas e intensidad en la cancha, dominó al tandilense en gran parte del desarrollo del partido. La eliminación en segunda rueda le significará una pérdida de 135 puntos (defendía 180 y suma 45), lo que hará caer al tandilense alrededor del puesto 500°, con 65 unidades. Pero tal como apuntó su entrenador, es sólo cuestión de sumar partidos y más partidos. «La sensación que tengo es de amargura. Como casi siempre que pierdo. No me reprocho nada en cuanto a actitud. Sin jugar bien al tenis le hice un set al número veinte del mundo. Sólo a base de correr y luchar», indicó la Torre de Tandil.
Una despedida contrariada
Schwank se fue de Australia molesto con la hinchada, pero también con su propia reacción. «No tengo que hacer más eso de enojarme con la hinchada», admitió el rosarino, tras caer ante el español Guillermo García-López por 6-4, 7-6 (8) y 6-1 después de dos horas
y 11 minutos de juego. «Me enojé y me descargué con los de afuera. También es cierto que en Australia las hinchadas son incontrolables», añadió. Schwank dispuso de una ventaja de 4-1 en el primer set, que terminó cediendo al perder cinco juegos consecutivos. También tuvo dos set points en el segundo parcial, pero tampoco los pudo aprovechar.


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