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Elección en Chile: ¿la antesala del regreso de Bachelet?
Michelle Bachelet
En una población de cerca de 17 millones, el padrón actual registra 13.404.708 votantes: casi el doble de los 6,9 millones que optaron por votar en 2008. Según el analista Patricio Navia, «si el domingo 28 vota la misma cantidad de personas que sufragó en las municipales de 2008, la participación habrá caído del 85 por ciento de los inscriptos en 2008 a sólo un 51 por ciento del padrón actual», señala a Ámbito Financiero.
Marta Lagos, directora de la Corporación Latinobarómetro y de la consultora Mori-Chile, se manifiesta en contra del voto voluntario y adelanta que el lunes 29 habrá muchos parlamentarios arrepentidos de haber impulsado esta reforma electoral.
Entre los 345 cargos para alcalde (con 1.159 candidatos) en disputa, la mayor parte -se calcula- será reelecta para otro mandato. En cuanto a los concejales, en esta elección de 2012, con la ampliación del padrón, hay más cargos a elegir que en 2008: 2.224 para concejal, con 9.898 candidatos.
¿Y la concurrencia a votar? Los analistas no se ponen de acuerdo ni quieren arriesgar pronósticos: estiman que votarán los más politizados y fanatizados para apoyar a los candidatos incumbentes. ¿Cómo se comportará el resto de los empadronados? Esa es la incógnita.
Las municipales del domingo también deben leerse como la mejor plataforma de lanzamiento para las próximas presidenciales. Si volvemos la mirada a las de 2008, fue en esas elecciones cuando por primera vez la Coalición de centroderecha (UDI y RN) se impuso en la votación de alcaldes por sobre la Concertación de centroizquierda (DC, PS y otros), allanando el camino para la llegada de Sebastián Piñera a La Moneda en 2010.
Diferencias
Sin embargo, comparada con la de 2008, la campaña de 2012 se mostró bastante equívoca: es que la Concertación se presentó bifronte (o dividida), con dos listas distintas. Una, «Por un Chile justo», incluyendo al PC, PPD y el Partido Radical. Otra, «Concertación Democrática», con la DC y el PS.
Pero además, utilizó en todo momento el nombre y aura de Michelle Bachelet para promocionar a sus candidatos, con la particularidad de que la expresidenta y actual titular de ONU Mujer ni hizo campaña, ni se manifestó públicamente por ningún candidato concertacionista.
Tanto, que su exvocera Carolina Tohá, que disputa la comuna de Santiago frente al actual alcalde Pablo Zalaquett (UDI), tuvo que decir que siempre había «sentido» el apoyo de la expresidenta, que en la práctica resultó ser tácito. «Bachelet ni viene a votar este domingo», se encarga de señalar a este diario, no sin picardía, Marco Enríquez Ominami (MEO), candidato que ya lanzó su candidatura presidencial 2013 por el PRO (Partido Progresista). MEO y su partido, que en la primera vuelta presidencial de 2010 logró el 20% de los votos, este domingo presenta batalla con 1.034 candidatos en 206 comunas, además de 75 postulantes a alcalde.
Imputación
En cuanto a los motivos detrás de esta campaña sorda y muda de una Bachelet omnipresente en la gráfica de campaña, pero cantando ausente continuo desde el barrio de Queens en Nueva York, es que «todavía no es el tiempo» para lanzarla a la arena electoral presidencial.
Según Patricio Navia, la Concertación esperaría hasta después del 27 de febrero (aniversario del terremoto de 2010 que asoló a Chile, desde el piñerismo más combativo se acusa a Bachelet de haber reaccionado con negligencia).
Mientras tanto, no son pocos los que apuestan a que los resultados de esta campaña «ni-ni» de la expresidenta demostrarían que la popularidad no es traspasable o derramable sobre otras candidaturas: además de Tohá en Santiago, otra exministra de Bachelet, Soledad Barría (en Puente Alto), no dejaría bien parada a la Concertación este domingo.
«A veces», dice Navia, «la Concertación parece un yunque, que busca remontar vuelo con un globo de helio, llamado Michelle
Bachelet».
Por último, en unas elecciones que pivotean sobre el «déjà vu» (alcaldes que se repostulan; una Concertación huérfana ante una Bachelet ausente), quizás el aire más fresco lo aporte el Pro de Enríquez Ominami. No sin motivo lo llaman «el díscolo»: en la plataforma de su partido pide educación pública gratuita a partir de una reforma tributaria (dentro de una reforma constitucional). Pero, por sobre todo, como postulante del centroizquierda vuelve a «cortarse solo» frente a la Coalición, que no se aviene aún a sostener primarias partidarias. «Ya expresé mi decisión: ellos no quisieron un acuerdo programático ni primarias, entonces que la primera vuelta presidencial sea una gran primaria, decidida por todos los chilenos», dice a Ámbito Financiero. Un adelanto de las elecciones que seguirán a las municipales de este domingo.


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