Madrid - La perspectiva de un "choque de trenes", con el Gobierno español interviniendo Cataluña, y las autoridades de esa región declarando una independencia unilateral parece un callejón sin salida y una condena a un escenario de crisis y hasta de violencia. ¿Pero no hay alternativas?
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El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, se encuentra entre dos fuegos: dentro de la coalición heterogénea que lo llevó al poder (conservadores, izquierda republicana e izquierda radical), algunos se muestran cautos y otros lo presionan para que declare ya la independencia.
Según analistas, elecciones anticipadas podrían permitirle dar marcha atrás sin ser "humillado". Los catalanes podrían entonces votar para decidir entre un bloque independentista unificado y los partidos españolistas.
"Si las ganamos con un voto por encima del 50%, nos vamos", declaró un responsable de ese campo, que pidió mantener su nombre en reserva.
Por el momento, esa opción fue descartada, pero todavía pasarán varios días antes de que el Senado vote la intervención, por lo que la situación puede cambiar.
Ni Mariano Rajoy ni Carles Puigdemont pueden ignorar las presiones. Ambos tienen mucho que perder si el bloqueo se enquista.
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