Esta vez, la talentosa actriz y creadora de "El club de las bataclanas", "El sistema de la víctima", "Arrabalera, mujeres que trabajan" retomó su papel de directora para llevar a escena "Electric Mamma", una comedia "surrealista" de su autoría, que se verá desde el sábado 30 a las 20.30 en el Teatro Estudio La Mamma (Yatay 890), con un elenco integrado por Gloria Cingolani, Marialba Sosa y Hernan Statuto.
La obra reúne a dos hermanos, ya adultos, que evocan a su madre muerta e interactúan con ella en medio de situaciones en las que se conjugan: "la nostalgia y el dolor por las cosas que fueron, algunas situaciones oníricas y ciertos códigos de actuación asociados al cine argentino de los años '40".
Periodista: ¿Cuál es el tema central de la obra?
Mónica Cabrera: Está ligado a mi obsesión por mi madre. Una característica que ya apareció en varios trabajos míos, como por ejemplo la comedia negra "Será de Dios", los unipersonales "Dolly Guzmán no está muerta" y "Dolly Guzmán no está loca" y mi versión de "Medea". Cada uno de esos personajes tuvo que ver con alguna faceta de mi madre. En "Electric Mamma" apareció su vertiente más surrealista. Ella vivía las situaciones más absurdas y contradictorias como si todo estuviera bien. Y ahora veo, a través de este nuevo personaje materno, que aquel comportamiento aparentemente absurdo tenía una coherencia interna. De todos modos, cualquier retrato que uno haga de su madre siempre estará plagado de recuerdos falsos.
P.: Siendo una comedia surrealista ¿a qué público está dirigida?
M.C.: A todo público. Es una obra surrealista por ciertos recursos que utilizamos, pero la historia es simple, amable y muy afectiva, sin ser cursi. Buscamos naturalizar la muerte y las pérdidas, porque tampoco es cierto eso de estar instalado todo el día en la tragedia. El registro onírico nos permitió, por ejemplo, que la madre mate en escena a los novios de la hija, en lugar de limitarse a defenestrarlos como haría en la vida real.
P.: Hacía tiempo que no dirigía una obra de tal sutileza.
M.C.: Así es. Años atrás, pude llevar a escena "Las criadas" de Jean Genet, "La dama de agua" de Yukio Mishima y "Recuerdo de San Deseado" de Nan Giménez, porque tuve respaldo económico y socios que se sumaron a cada proyecto, para dedicarle tiempo, paciencia y el preciosismo que se merecían. Para mí la felicidad es poder dirigir una obra por año y "Electric Mamma" fue posible gracias al Premio Artei a la Producción Teatral Independiente que obtuvimos hace unos meses.
P.: ¿Va a continuar con sus unipersonales de humor?
M.C.: Yo hago humor porque es lo que me permite pagar el alquiler. Tuve que hacerme popular a la fuerza para poder sobrevivir. Pero el humor también me sirve para no enfermar. Yo no hago chistes de ovarios, hablo de temas que nos preocupan a todos. Será por eso que cada vez viene más cantidad de hombres a verme y mi humor puede entenderse en México o en Cataluña (el año pasado abrió, en Barcelona, la "4ta. Semana del Humor latinoamericano"). La vida es muy dura y muy triste. Su final no me gusta y no termino de elaborarlo. Entonces, tengo que reírme de todo eso para poder avanzar. También hay en mí una cosa buena de luz y de energía. No soy Kakfa. No quiero que quemen ningún escrito mío. Cada estupidez que anoto la guardo bien y sé que lo que mantiene enjaulado al bicho interno es el humor.
| Entrevista de Patricia Espinosa |


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