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Emergentes ahora salvan a Wall St.
El índice BIK, que agrupa a las principales acciones de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) trepó ayer un 2,1% y otros fondos que siguen papeles de mercados emergentes llegaron a subir hasta un 3%.
La euforia de los inversores es entendible y tiene bases sólidas: se trata de países que van a crecer como mínimo un 6% y en algunos casos el 10%. Pero las perspectivas son todavía más alentadoras.
Pero las buenas noticias de ayer comenzaron muy temprano por China, siguieron por Europa y finalmente recalaron en América del Sur, especialmente en Brasil pero también en la Argentina.
El dato de un aumento de la producción china a tasas de casi el 14% demostraron que la economía goza de muy buena salud. Conclusión: seguirá empujando al resto de los emergentes.
Positivo
A tal punto, que ayer el Banco Mundial dijo en un informe que la dependencia de los países emergentes de la producción (y exportación) de materias primas será algo positivo en los próximos años. Con una demanda china por alimentos que no para de crecer, la expectativa es que los precios de los productos primarios se mantengan altos por mucho tiempo.
El fuerte ingreso de divisas se hizo notar en América Latina. El peso colombiano, por ejemplo, tocó el máximo frente al dólar de los últimos dos años. El peso chileno alcanzó su tope en ocho meses. Y lo más relevante para la Argentina, el real brasileño también volvió a niveles cercanos a los máximos contra el dólar, al «clavarse» en 1,71.
La apreciación del tipo de cambio brasileño disimula el encarecimiento de la Argentina ante una inflación galopante y un tipo de cambio que hace meses está «planchado» en $ 3,97.
La política de tasas cero en Estados Unidos y en Europa impulsan el ingreso de capitales a emergentes. Pero además hay dinero muy barato para financiarse. En Brasil están pensando emitir bonos en reales en el mercado internacional y además colocar deuda en dólares a 30 años. Y todo esto cuando faltan menos de dos semanas para las elecciones presidenciales.
Un informe de Moodys, que se conoció ayer, resalta que «la fortaleza de Brasil se derrama en Sudamérica». Y agrega que «el robusto crecimiento de la Argentina es en parte el reflejo del dinamismo brasileño. En Paraguay está sucediendo algo parecido, con más firmas brasileñas ingresando a ese mercado».
La frutilla del postre de este gran repunte global fue la mejora de la nota argentina por parte de S&P, aunque la Argentina sigue estando en el tercer o cuarto subsuelo. «Con estos indicadores tendríamos que ser investment grade», razonaba ayer el economista Miguel Kiguel.
Pero es difícil pronosticar que esta excelente primera quincena para los mercados globales se mantendrá. En realidad, la volatilidad es muy grande y no pueden descartarse más noticias negativas, especialmente de mercados desarrollados.

