20 de febrero 2012 - 00:00

Emotiva despedida en la Recoleta a Amalita, “la dama del cemento”

Junto a su hija, Inés de Lafuente, sus nietos y bisnietos; el féretro de Amalia Lacroze de Fortabat fue llevado por Alfonso Prat Gay y el excombatiente de la Guerra de Malvinas Jorge Alberto Altieri, de quien era madrina de guerra.
Junto a su hija, Inés de Lafuente, sus nietos y bisnietos; el féretro de Amalia Lacroze de Fortabat fue llevado por Alfonso Prat Gay y el excombatiente de la Guerra de Malvinas Jorge Alberto Altieri, de quien era madrina de guerra.
Familiares, amigos y allegados participaron ayer al mediodía del sepelio de Amalia Lacroze de Fortabat, una de las mujeres más ricas del país y una de las más influyentes de las últimas décadas. La empresaria había sido velada en su domicilio, ubicado sobre avenida Del Libertador entre Scalabrini Ortiz y Ugarteche, y desde allí partió el cortejo fúnebre a las 11 hacia el cementerio de la Recoleta.

El cajón fue trasladado por sus familiares directos: su hermana, su hija Inés, sus tres nietos, sus bisnietos; y por allegados como el economista Alfonso Prat Gay y el excombatiente de Malvinas Jorge Alberto Altieri, de quien Fortabat era madrina de guerra.

Una vez en el cementerio, se realizó un breve responso de media hora a cargo de monseñor Jorge Casaretto, en la capilla a la que ingresaron sus familiares y amigos más cercanos. Afuera aguardaban otros conocidos y allegados que se acercaron a expresar su pésame a la familia, entre ellos el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

Luego de la ceremonia, el féretro fue trasladado -junto con numerosas coronas- hasta el mausoleo de la familia Lacroze, donde se brindó un emotivo aplauso de despedida a la fallecida. Allí, el excombatiente Altieri expresó su pesar por la pérdida de la empresaria, a quien agradeció «por todo lo que hizo por los compañeros de Malvinas». Recordó que Fortabat acompañó a los combatientes internados por heridas de guerra y les brindó «ayuda espiritual y lo que nosotros necesitábamos, el amor de una madre que no estaba al lado nuestro. Nos ayudó con su ternura mejor que una psicóloga; siempre estuve en contacto con ella porque era mi madrina de guerra», recordó.

Tras la ceremonia fúnebre, su hija la recordó como «una mujer excepcional», mientras su nieta Amalia Amoedo comentó que la empresaria «se fue tranquila y acompañada por sus seres queridos».

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