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Empate que fue un castigo
El «Gringo» Heinze pelea la pelota con el uruguayo Silva. Boca y Newell’s empataron, y el punto dejó un sabor amargo para los dos.
Partido caliente, tal como los minutos previos al comienzo, cuando Julio César Falcioni protagonizó un pequeño incidente con un simpatizante, quien lo insultó cuando el plantel llegó a la Bombonera y el DT lo quiso agredir con golpes de puño. Insultos que el entrenador cambió al terminar el primer tiempo por aplausos, pero que tras el empate volvieron a bajar de lo alto de las tribunas. Y obviamente, surgió el Riquelllmeee..., Riquellllmeee...
Boca fue más que Newells en esos 45 minutos iniciales, presionando y saliendo rápido en busca del arco de Dante Guzmán.
El equipo de Falcioni tuvo actitud y fútbol con la frescura de sus juveniles. «Pol» Fernández fue desequilibrante por derecha y le hizo vivir una pesadilla a Vangioni, mientras que por izquierda, Paredes fue atrevido con su gambeta endiablada.
Tres remates de Fernández y otro de Paredes fueron las situaciones más claras de Boca ante un Newells que no tuvo precisión para manejar la pelota y que tuvo a Maxi Rodríguez a su abanderado.
En el complemento, el trámite cambió, Boca se retrasó y le entregó la iniciativa a Newells, que manejó el trámite. Sin embargo, con el pasar de los minutos el partido se hizo trabado, con muchas imprecisiones y escasas situaciones de gol. Fue empate y al que menos le sirvió fue a Boca, que quedó fuera de la pelea por el campeonato. Newells quedó a tres de Vélez y aún sueña.


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