La sequía redujo drásticamente la cantidad de vacas preñadas, salvo donde se suplementó con trigo y maíz, o el servicio de reproducción fue temprano.
El índice de preñez vacuna registró una fuerte caída, en torno al 20%, de acuerdo con un estudio realizado por el analista de mercado ganadero Ignacio Iriarte, que calificó la situación como un «desastre sin precedentes».
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«Dentro de un panorama de enorme dispersión en los datos, que van desde el 25% hasta el 90%, sólo hay buenos resultados en algunos rodeos de cría en zonas agrícolas», sostuvo el especialista. A medida que se conocen más resultados de tactos en todo el país, «se confirma que estamos ante un desastre sin antecedentes en el porcentaje de preñez», expresó.
«Los primeros tactos que se hicieron, con bajos porcentajes, pero mejores que lo esperado, se concretaron en campos de la pampa húmeda con servicio temprano, y reflejaron vientres que tenían buen estado al principio de la primavera», dijo el especialista. Los establecimientos de punta de la cuenca del Salado registran, según Iriarte, una caída de entre el 5% y el 15%. Sin embargo, «en los rodeos comerciales generales de la misma zona, los veterinarios tactan entre un 10% y un 20% menos de preñeces que hace un año», según Iriarte.
Tampoco llama la atención que en el semiárido y en el NOA, los resultados «hayan sido desastrosos, como se esperaba: los porcentajes de preñez son inferiores al 50% en la mayoría de los tactos realizados».
La preñez del NOA está por debajo de la situación bovina en el sur de Buenos Aires, Río Negro, La Pampa y el norte de Santa Fe, zonas donde, además, los campos progresivamente «se están despoblando».
Los únicos buenos resultados se observan en algunos rodeos de cría de zonas agrícolas donde las vacas comieron trigos o maíces fallidos o en campos en los que el servicio de reproducción fue temprano, al 1 de octubre, y que habían equilibrado la carga de animales el año anterior.
Iriarte consideró como el último período normal el año 2007, cuando se marcaron en la Argentina unos 15 millones de terneros ya que en 2008 ese registro se redujo en un millón de cabezas.
«Como consecuencia de una caída de dos a tres millones en el número de vacas en servicio y de un porcentaje de preñez del 15% al 20% inferior al del año anterior, el número de terneros a destetar en 2010 puede ser de tres a cuatro millones menos que en el citado pico de 15 millones de terneros logrados», sostuvo.
«Si representamos a nuestro país como un pequeño campo de cría, donde en épocas normales (lluviosas) nacían anualmente 150 terneros, el año pasado (como consecuencia de que el criador redujo el stock de vacas), nacieron 140 crías». «Pero este año, debido a que se comió la reposición, que además se redujo el número de vacas y la sequía afectó gravemente la preñez, no tendrá más de 110 o 120 terneros nacidos», calculó el analista.
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