• EXPERTOS CONSIDERAN QUE NO AFECTARÁN A LAS BOLSAS En EE.UU., donde se reparte el 40% de todo el mundo, los giros a los accionistas se redujeron un 7%, hasta u$s100.400 millones. Influye alza del dólar y endeudamiento de compañías.
Las empresas del mundo distribuyeron dividendos por u$s 281.700 millones (un 47% del PBI argentino) en el tercer trimestre del año, lo que implica una merma del 4% interanual, según el Henderson Global Dividend Index. Se trata del menor monto pagado a los accionistas desde el segundo trimestre de 2015. Con vistas al nuevo escenario de los mercados post Trump los expertos se preguntan cómo influirá el menor pago de dividendos en la evolución de las Bolsas. Al respecto los analistas de Henderson consideran que hay tres factores que explican esta situación. Quizá la primera razón se encuentra en la caída de los dividendos extraordinarios en EE.UU. Pero también ha influido que el tercer trimestre es el período en el que más dividendos se reparten en zonas del mundo que actualmente están registrando una desaceleración del crecimiento de las distribuciones, como los mercados emergentes, Australia y Reino Unido. El caso de EE.UU. es relevante porque la desaceleración del crecimiento de los dividendos tiene un efecto considerable, ya que es el país que más contribuye a la distribución. Además hay que tener en cuenta que en EE.UU., donde se reparten el 40% de todos los dividendos del mundo, el pago a los accionistas se redujo un 7%, hasta u$s100.400 millones. Para los analistas de Henderson "la desaceleración se debe a una mayor debilidad en el crecimiento de los beneficios de las empresas norteamericanas, en parte, a causa de la fortaleza del dólar, aunque también pone de manifiesto la notable alza del endeudamiento de dichas compañías y esto fomenta la precaución en términos de flujo de caja".
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Por otro lado, los dividendos de los mercados emergentes han caído ya por tercer trimestre consecutivo, con un descenso del 7,1% con respecto al mismo periodo del año anterior. "China es el primer país en reparto de dividendos del universo emergente, aunque éstos no viven su mejor momento. Todo apunta a que en 2016 el gigante asiático registrará su segundo descenso anual consecutivo en lo que a dividendos respecta. Las compañías chinas están recortando la remuneración al accionista, sobre todo en el sector bancario, para proteger sus vulnerables balances al incremento de los préstamos no productivos", explican en Henderson.
También hay claro un factor estacional, ya que el trimestre anterior tiene poca relevancia en Japón y en Europa. El primero de ellos sigue aumentando la distribución de dividendos, gracias a la revaluación del dólar. Por su parte, en Europa también podría seguir su tendencia a mejorar la distribución de beneficios a través de esta vía.
El estudio de Henderson da cuenta que los dividendos en Europa ascendieron a u$s19.000 millones, lo que supone un aumento del 15,9% interanual debido a los cambios en el índice y las variaciones temporales en España.
Si bien el crecimiento mundial de los dividendos ha sido deslucido este año desde Henderson no son tan pesimistas porque consideran que la expansión de los dividendos en EE.UU. debía retomar un ritmo más sostenible tras un par de años creciendo a tasas de dos dígitos. Además los sólidos resultados obtenidos por Europa hacen que el crecimiento de los dividendos en esta región pueda superar al de Norteamérica este año, si bien no han bastado para compensar una debilidad superior a lo previsto en el resto del mundo, por ejemplo, en China, Australia y Reino Unido.
Si se tiene en cuenta la rentabilidad por dividendo, Europa es sin duda el lugar en el que se registran los retornos más altos, con países como la República Checa en los que este ratio roza el 5,5%. España estaría en los puestos de cabeza con un 4,14%, muy parecido a lo que paga el Eurostoxx 600 y por encima de países como Francia o Alemania. Desde luego, muy por encima de los principales índices americanos como el S&P 500 en los que la rentabilidad por dividendo es de apenas un 2,2%.
Al analizar cómo puede afectar este panorama del pago de dividendos a las Bolsas los expertos primero destacan el rol determinante para las rentabilidades de los activos durante los últimos cuatro o cinco años: la política de tasas de interés. Explican que al descomponer la rentabilidad de mercado durante este período en tres elementos: dividendo, cambio de valoración o expansión de múltiplos y avance de los beneficios, se puede ver lo poco que han contribuido los beneficios a las rentabilidades. De hecho, los beneficios han empeorado, lo que demuestra la escasa mejoría de los fundamentos empresariales en el cómputo general. En lugar de eso, el mercado en su conjunto se ha movido por las revisiones al alza de las valoraciones, o la expansión de los múltiplos, para reflejar el efecto de las tasas de interés cero. Los inversores están alejándose de las clases de activos que ofrecen rentabilidades reducidas y riesgos ostensiblemente más bajos, como los activos monetarios y la deuda pública, y están trepando por el espectro de riesgos en busca de mejores rentabilidades. Sin embargo, concluyen que la caída de los dividendos no va a tener tanto impacto en los mercados, ya que pese a la caza de rendimientos por parte de los inversores, los factores distintos de la rentabilidad por dividendo han sido los grandes dominadores de las Bolsas durante los últimos cuatro o cinco años, como la selección de valores por fundamentos.
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