Esto explica, según el exdirector de la Agencia Nacional del Petróleo (ANP) David Zylbersztajn, que grandes compañías como las estadounidenses Chevron y Exxon y la británica BP no hayan participado de la subasta, así como el que haya habido finalmente una única propuesta que se benefició de la oferta mínima exigida en los pliegos.
El nuevo marco regulatorio petrolero "permite la intervención total del Gobierno, esto espanta a las empresas, con esta ley cualquier empresa puede ganar la subasta pero siempre tiene que llamar a Petrobras como operadora", señaló Zylbersztajn, director de la ANP durante el Gobierno de Fernando Henrique Cardoso.
El sistema de concesión de yacimientos, por el cual las empresas vencedoras explotan y deciden qué destino dan al petróleo, fue reemplazado por otro modelo en 2010, donde se establece que los privados sigan instrucciones del Estado y adquieran equipamientos brasileños.
El gigantesco campo de Libra, ubicado en el litoral de Río de Janeiro, es el mayor de Brasil y cuenta con reservas equivalentes al 70% del total nacional.
Mientras las grandes compañías occidentales buscan petróleo para ofrecerlo en el mercado, para las asiáticas "es un bien intermedio, ellas no quieren petróleo para vender, lo quieren como una reserva estratégica para China", explicó el experto en referencia a dos de los socios de Petrobras en el consorcio ganador.
| Agencia ANSA y Ámbito Financiero |

