18 de noviembre 2015 - 00:00

Empujón final hacia la Corte de un fiscal para el acuerdo con Irán

Raúl Pleé
Raúl Pleé
 El fiscal Raúl Pleé inició ayer uno de los espisodios culminantes de la trama judicial generada por el pacto con Irán. Requirió a la Corte Suprema que el camarista de la Casación Penal federal Juan Carlos Gemignani sea repuesto en el tribunal que debe evaluar la constitucionalidad de dicho tratado. Gemignani fue removido semanas atrás por una recusación que impulsó el Gobierno y a la que dieron lugar dos conjueces designados por el kirchnerismo cuya subrogancia concluye en febrero.

Pleé interpuso un recurso extraordinario a partir de que la Corte entendiera como inconstitucional la ley del Congreso que regulaba las subrogancias y que la semana pasada el máximo tribunal dejó sin efecto. Historias circulares porque fue Plee -quien sostiene una rivalidad con Alejandra Gils Carbó- el fiscal que llevó la disputa sobre esa ley de jueces suplentes a la Corte.

La llegada de este debate al cuarto piso es oportuna para los justices quienes nunca quisieron tratar el tema durante la administración actual. La decisión final del tribunal quedará para los próximos meses. El destino ya está escrito, la diferencia estará en las formas porque si Mauricio Macri triunfa este domingo es posible que el Estado pase a retirarse del litigio. En ese caso la clave será encontrar un argumento sólido porque el Gobierno atiende los temas de AMIA desde una unidad especial que depende de la cartera de Justicia y que ha suscrito diversos convenios internacionales.

En cambio si la presidencia fuera para Scioli el pacto continuaría su periplo judicial con un final casi cantado. Según quienes impugnan el acuerdo, desconoce por completo las leyes argentinas, tiene una terminología por momentos exótica y, como un agregado adicional, nunca fue ratificado por Teherán. En primera instancia Rodolfo Canicoba Corral lo avaló más con la intención de alimentar su inquina con Alberto Nisman que con el interés de enviar una señal al Gobierno.

Gemignani
en su momento se encaminaba a votar en el caso del memorando cuando estalló la polémica por la subrogancia de Luis Cabral. El Consejo de la Magistratura reemplazó a Cabral por Claudio Vázquez quien concursó para ese cargo con una de las notas más bajas del examen. El conjuez terminó removido por una cautelar de la Justicia en lo Contencioso Administrativo.

Cuando Cabral fue eyectado de su vocalía, rápidamente inició una incursión en busca de una cautelar que lo reponga. El caso corrió por cuenta del mismo estudio de abogados que ayer denunció la designación de Julián Álvarez en la Auditoría General de la Nación. Y Álvarez fue el principal ariete contra la presencia de Cabral en la Casación. Para tener en cuenta.

El argumento que esgrime Pleé para llevar el caso de la remoción de Gemignani a la Corte se basa en una supuesta arbitrariedad, ya que el camarista fue recusado bajo la premisa de haber denunciado penalmente a una jueza del mismo tribunal. No se trata de un causal de recusación que figure en el Código Procesal Penal. El máximo tribunal ha encontrado en los recursos basados en arbitrariedades su mayor activo ya que le brinda la máxima discrecionalidad para decidir en qué cuestiones entrar y en cuáles no.

El debate en torno al memorando se estira en el tiempo como todas las causas referidas al atentado contra la AMIA. El denominador común es el mismo porque estos casos exponen la vinculación entre la política, el espionaje y los jueces.

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