30 de marzo 2009 - 00:00

En 2009 Argentina recibe sólo 50 M

El silencioso ministro de Economía, Carlos Fernández, habló ayer en el marco de la asamblea anual del BID que se realiza en Medellín.
El silencioso ministro de Economía, Carlos Fernández, habló ayer en el marco de la asamblea anual del BID que se realiza en Medellín.
Medellín - El ministro de Economía argentino, Carlos Fernández, le pedirá hoy al titular del BID, Luis Alberto Moreno, que acelere los desembolsos previstos para la Argentina para 2009. El objetivo es conseguir u$s 1.500 millones, por encima de los u$s 1.200 millones otorgados el año pasado.
El apuro del Gobierno es entendible, considerando la reducción del flujo de dólares por la caída de las exportaciones y, al mismo tiempo, la renovada presión sobre la cotización que se notó en marzo y que -presumiblemente- continuará en los próximos tres meses preelectorales.
Pero no debe esperarse del BID una respuesta contundente. Por el contrario, el organismo aguarda a la Argentina virtualmente con las manos vacías: hoy se firmará un crédito por u$s 50 millones de ayuda a los productores vitivinícolas de Mendoza y San Juan.
Los desembolsos que se vayan efectuando durante 2009 dependerán, en realidad, de la capacidad de ejecución de las obras por parte del Gobierno argentino. También de lo rápido que se apruebe un aumento de la capitalización del organismo multilateral, lo cual aumentaría de manera significativa su capacidad prestable.
Justamente, Fernández participó ayer de un encuentro especial entre todos los gobernadores del BID (son los ministros de Economía de cada país participante), donde se resolvió avanzar en un aumento del capital de la institución para darles a los miembros mayor capacidad de financiamiento.
Entre los pocos encuentros bilaterales de Fernández sobresalieron dos: uno con el ministro de Hacienda de México (y ex alto funcionario del FMI), Agustín Carstens, y otro con Anne Marie Itrac, ministra de Comercio Exterior de Francia.
En línea con lo expresado el sábado por Cristina de Kirchner en Chile, donde apoyó la posición de los países desarrollados respecto a un cambio en las funciones del FMI, el ministro argentino se ocupó de hacer lo propio en estos encuentros.
La Argentina procura llevar al G-20 una postura homogénea con los otros dos países de la región que lo integran, es decir, México y Brasil. Básicamente, porque en solitario no sería tenida en cuenta. Pero aún no está claro si los cambios propuestos para el Fondo serán suficientes para las apetencias argentinas.

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