16 de enero 2018 - 00:00

En el día de Luther King, políticos y activistas fustigaron a Trump por sus dichos racistas

Republicanos, demócratas y deportistas repudiaron las declaraciones del mandatario. Sigue la puja con la oposición por el futuro del DACA.

PROTESTA. Un grupo de personas se manifestaron frente al resort de Mar-a-Lago, Florida, donde se encontraba Donald Trump, con carteles en los que se leía “Frená tu racismo”.
PROTESTA. Un grupo de personas se manifestaron frente al resort de Mar-a-Lago, Florida, donde se encontraba Donald Trump, con carteles en los que se leía “Frená tu racismo”.
Washington - El presidente estadounidense, Donald Trump, debió negar una vez más que es racista tras ser denunciado por haber hecho comentarios ofensivos contra varios países, en momentos en que Estados Unidos celebraba al héroe de los derechos civiles Martin Luther King.

La polémica por los dichos de Trump encendió a la vez el debate en torno al estatus de centenares de miles de inmigrantes en Estados Unidos, sobre el que un acuerdo bipartidista en el Congreso parece cada vez menos viable. "No soy un racista. Soy la persona menos racista que jamás han entrevistado, eso se los puedo afirmar", dijo el mandatario el domingo a la noche a la prensa en el Trump International Golf Club de West Palm Beach, Florida, donde cenó con el líder de la bancada republicana de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy.

Poco antes, Trump había dado por muerto un acuerdo sobre inmigración en un par de tuits, días después de generar una ola de indignación por haberse referido a inmigrantes africanos, haitianos y salvadoreños como llegados de "países de mierda", según testimonios recogidos por la prensa. El magnate negó esas declaraciones, pero un senador demócrata reveló que el mandatario usó la expresión "repetidamente" durante una reunión.

Desde su entrada a la política en 2015, Trump fue blanco de críticas varias veces. Durante su campaña electoral acusó a México de "enviar" a EE.UU. a criminales, entre ellos "violadores", muchas veces hizo señalamientos contra musulmanes y recientemente retuiteó videos islamofóbicos de origen dudoso. En agosto, además, no condenó claramente manifestaciones neonazis en su país.

El asesinado líder de los derechos civiles organizó en las décadas de 1950 y 1960 protestas no violentas contra la segregación racista en el sur, la lucha por la igualdad de las personas de color y su derecho al voto. La atención estaba puesta ayer en sus palabras, y cuyos mensajes fueron redirigidos al presidente.

El excandidato presidencial republicano Mitt Romney fue uno de los que recordó a King, y dijo que "el sentimiento atribuido al presidente no es coherente con nuestra historia y constituye la antítesis de los valores estadounidenses". "La pobreza del país de origen de un candidato a inmigrante es tan irrelevante como su raza", tuiteó, pidiendo que la memoria de King traiga esperanzas de "unidad, grandeza y caridad para todos".

"Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez consciente", fue la frase de King que publicó en Twitter el legislador demócrata Dwight Evans, evocando el actual "clima político tenso".

Por su parte, el basquetbolista estrella LeBron James dijo de su lado que el ejemplo de Trump da un impulso a personas con ideas racistas. "El hombre en control le dio a la gente y al racismo una oportunidad de salir y decir cosas sin temores. Y eso es lo que nos produce miedo a nosotros", dijo James tras un entrenamiento.

Mientras miles de eventos se celebraban en todo el país para rendir homenaje al héroe de la lucha por los derechos civiles, asesinado en abril de 1968, muchos se quejaban por la ausencia de Trump en las celebraciones.

En un mensaje de video publicado en su cuenta en Twitter, Trump evocó al pastor King y llamó a "perpetuar su mensaje de justicia, igualdad y libertad".

Antes de rendir homenaje al héroe del día, el presidente cuestionó una vez más la intención de los demócratas de llegar a un acuerdo en el Congreso sobre el programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), dirigido a miles de jóvenes inmigrantes que fueron llevados al país ilegalmente cuando eran niños.

Establecido en 2012 por Barack Obama, el programa protege de la deportación a sus beneficiarios -llamados "soñadores"- y les permite trabajar y estudiar.

Trump planteó a los demócratas un pacto para dar una alternativa a los jóvenes a cambio de un financiamiento para reforzar el control en la frontera mexicana, principalmente con la construcción de un muro entre los dos países.

"Estamos listos, deseosos y capaces de obtener un acuerdo" sobre el DACA, dijo el mandatario, en momentos en que la suerte de unos 800.000 beneficiarios de ese programa está en juego. "Pero ellos no quieren, ellos no quieren seguridad en la frontera" dijo sobre los demócratas, agregó.

La semana pasada un juez federal de California suspendió la derogación del programa DACA, que debía ocurrir a inicios de marzo, cuando vence el plazo que dio el presidente a los legisladores para lograr un acuerdo sobre el tema.

Agencias AFP y ANSA,

y Ámbito Financiero

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