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“En el tango no hay un derecho de suelo”
El pianista Roger Davidson y el bandoneonista Raúl Jaurena se presentarán en el Festival de Tango de la Ciudad.
Periodista: ¿Dentro del contexto del tango actual, cómo deberíamos pensar el trabajo que hacen con Roger Davidson?
Raúl Jaurena: Estamos en una época en la que el tango está pasando por muchos cambios, algunos buenos y otros lamentables. Dentro de este proceso, lo que hacemos nosotros es un estilo que transita por el camino tanguero de Roger, es decir, con la visión y el sentimiento de un norteamericano, y por el camino de un tanguero más tradicional como puedo ser yo. Creo que de eso resulta un estilo muy particular y pienso que interesante.
P: ¿Por qué prefieren encarar exclusivamente temas nuevos y evitar los clásicos?
R.J.: Eso ocurre únicamente en la grabación. El disco esta compuesto de temas de Roger que aportan un nuevo aire y una nueva forma. En las actuaciones en vivo sí hacemos tradicionales, como «La cumparsita», «El choclo» y otros.
P: ¿Cómo llegó a Roger Davidson y que lo lleva a trabajar reiteradamente con él?
R.J.: Nos encontramos hace alrededor de 10 años en Nueva York para tocar en un concierto y me pareció interesante seguir trabajando con alguien que siente al tango de una manera diferente.
P: Usted ha repartido los últimos años de su vida entre la música popular y la música sinfónica y ha circulado, en consecuencia, por ambientes no siempre compatibles. ¿En cuál de ellos se siente más cómodo?
R.J.: Para mi lo mas importante es tocar mi instrumento y sentirme cómodo. En ese sentido, ambos ambientes me resultan cómodos y realmente el público no es tan diferente como suele pensarse. Lo importante es comunicarse musicalmente por sobre cualquier música o estilo.
P.: En su opinión y respecto del tango, ¿cuánto cree que puede aprenderse y enseñarse, y cuánto se «lleva en la sangre» por haber nacido en el Río de la Plata?
R.J.: En el tango no hay un «ius sanguinis» ni un «ius solis». Creo que lo más importante es sentirlo y no importa dónde se nace. Se puede poner en la sangre en cualquier momento.
P.: ¿Le parece que hay diferencias entre el tango de uruguayos y el tango de argentinos? ¿O entre músicos uruguayos y argentinos en su manera de tocar, cantar y componer tangos?
R.J.: Para nada. Son dos ciudades con las mismas costumbres y el mismo sentir, y sólo entre nosotros podemos advertir las diferencias. Visto desde afuera esa cercanía se siente mucho más aun.
P.: ¿Qué diferencia diría que hay entre aquel bandoneonista que acompañó a Libertad Lamarque, Hugo Del Carril o Goyeneche, entre tantos otros, y este músico internacional del presente?
R.J.: Indudablemente la diferencia que dan los años y vivir y sentir el calor de otros pueblos y experimentar tocando otras músicas. En lo esencial sigo siendo el mismo.
P.: Luego de su visita a Buenos Aires para el festival, ¿qué actividades le esperan para el resto del año?
R.J.: Al día siguiente de nuestro concierto en Buenos Aires, salgo para Israel a una ciudad llamada Zfat donde estaré una semana en un festival de música klezmer. Y el 7 de setiembre tocaré en Montevideo, en el teatro Solís y con la orquesta Filarmónica, un concierto que escribí para violín, bandoneón y orquesta
Entrevista de Ricardo Salton


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