14 de agosto 2009 - 00:00

“En el tango no hay un derecho de suelo”

El pianista Roger Davidson y el bandoneonista Raúl Jaurena se presentarán en el Festival de Tango de la Ciudad.
El pianista Roger Davidson y el bandoneonista Raúl Jaurena se presentarán en el Festival de Tango de la Ciudad.
Entre las propuestas «importadas» que tendrá el Festival de Tango de la Ciudad que se inicia hoy, una de las más destacadas es la visita del dúo del pianista franco-norteamericano Roger Davidson y el bandoneonista uruguayo Raúl Jaurena. Ambos harán un concierto el domingo a las 20 en el Centro Cultural Recoleta en el que presentarán su primer álbum en colaboración, «Pasión por la vida». Dialogamos con el bandoneonista, de larga trayectoria dentro del tango y también en la música clásica.

Periodista: ¿Dentro del contexto del tango actual, cómo deberíamos pensar el trabajo que hacen con Roger Davidson?

Raúl Jaurena: Estamos en una época en la que el tango está pasando por muchos cambios, algunos buenos y otros lamentables. Dentro de este proceso, lo que hacemos nosotros es un estilo que transita por el camino tanguero de Roger, es decir, con la visión y el sentimiento de un norteamericano, y por el camino de un tanguero más tradicional como puedo ser yo. Creo que de eso resulta un estilo muy particular y pienso que interesante.

P: ¿Por qué prefieren encarar exclusivamente temas nuevos y evitar los clásicos?

R.J.: Eso ocurre únicamente en la grabación. El disco esta compuesto de temas de Roger que aportan un nuevo aire y una nueva forma. En las actuaciones en vivo sí hacemos tradicionales, como «La cumparsita», «El choclo» y otros.

P: ¿Cómo llegó a Roger Davidson y que lo lleva a trabajar reiteradamente con él?

R.J.: Nos encontramos hace alrededor de 10 años en Nueva York para tocar en un concierto y me pareció interesante seguir trabajando con alguien que siente al tango de una manera diferente.

P: Usted ha repartido los últimos años de su vida entre la música popular y la música sinfónica y ha circulado, en consecuencia, por ambientes no siempre compatibles. ¿En cuál de ellos se siente más cómodo?

R.J.: Para mi lo mas importante es tocar mi instrumento y sentirme cómodo. En ese sentido, ambos ambientes me resultan cómodos y realmente el público no es tan diferente como suele pensarse. Lo importante es comunicarse musicalmente por sobre cualquier música o estilo.

P.: En su opinión y respecto del tango, ¿cuánto cree que puede aprenderse y enseñarse, y cuánto se «lleva en la sangre» por haber nacido en el Río de la Plata?


R.J.: En el tango no hay un «ius sanguinis» ni un «ius solis». Creo que lo más importante es sentirlo y no importa dónde se nace. Se puede poner en la sangre en cualquier momento.

P.: ¿Le parece que hay diferencias entre el tango de uruguayos y el tango de argentinos? ¿O entre músicos uruguayos y argentinos en su manera de tocar, cantar y componer tangos?

R.J.: Para nada. Son dos ciudades con las mismas costumbres y el mismo sentir, y sólo entre nosotros podemos advertir las diferencias. Visto desde afuera esa cercanía se siente mucho más aun.

P.: ¿Qué diferencia diría que hay entre aquel bandoneonista que acompañó a Libertad Lamarque, Hugo Del Carril o Goyeneche, entre tantos otros, y este músico internacional del presente?

R.J.: Indudablemente la diferencia que dan los años y vivir y sentir el calor de otros pueblos y experimentar tocando otras músicas. En lo esencial sigo siendo el mismo.

P.: Luego de su visita a Buenos Aires para el festival, ¿qué actividades le esperan para el resto del año?

R.J.: Al día siguiente de nuestro concierto en Buenos Aires, salgo para Israel a una ciudad llamada Zfat donde estaré una semana en un festival de música klezmer. Y el 7 de setiembre tocaré en Montevideo, en el teatro Solís y con la orquesta Filarmónica, un concierto que escribí para violín, bandoneón y orquesta

Entrevista de Ricardo Salton

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