17 de abril 2012 - 00:00

En enero, una pista anticipó la crisis con Repsol por YPF

Cristina de Kirchner ayer durante el anuncio. A un lado, ministros; al otro, gobernadores.
Cristina de Kirchner ayer durante el anuncio. A un lado, ministros; al otro, gobernadores.
El 16 de enero último, Amado Boudou y Julio De Vido dieron la primera pista, por entonces insospechada, de la declaración de guerra a Repsol que se coronó ayer con el anuncio de Cristina de Kirchner de expropiar, por ley, el 51,1% de las acciones de la petrolera.

Pasaron tres meses entre aquella acusación genérica -el mercado y la prensa interpretaron que el destinatario de la ofensiva era Shell- y la formalización del desembarco en YPF con la toma del control del 26,01% para el Estado nacional y el 24,94% para las provincias.

Antojos del azar: el mediodía de ayer, 16 de marzo, la Presidente dio el zarpazo que reduce la presencia de Repsol en YPF a un ínfimo 6,43%. A la distancia, ciertos datos se vuelven clarificadores: en enero, ante la acusación de cartelización, fue Repsol y no Shell la petrolera que salió al cruce de la denuncia.

Ayer, tres meses después, la Presidente pegó el zarpazo que se esperaba para el jueves último. Contra reloj, Cristina comenzó a apurar el avance sobre Repsol en Cartagena, Colombia, luego de la reunión bilateral con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

De mínimo, según indica el protocolo diplomático, la Presidente habría notificado a su par estadounidense de la decisión que tomaría unas horas después. Si lo hizo, no impidió una reacción crítica de EE.UU.: ayer Hillary Clinton cuestionó la decisión del Gobierno argentino.

Así y todo, aquel mano a mano fue invocado en el kirchnerismo como la antesala del anuncio. Tal vez sea una expresión de deseo más que rigurosidad: en público, la Presidente limitó el relato de esa cumbre a cuestiones de dichos en privado y sus posteriores traducciones.

Algo es cierto: Cristina tenía pautado hasta el domingo, temprano, cumplir cada uno de los pasos de la agenda de la cumbre, entre ellas, asistir a la declaración final. Se sabe que finalmente eso no ocurrió.

Convocatorias

Partió 4 horas antes de lo previsto y desde el avión hizo dos llamados telefónicos: convocó a De Vido y al viceministro de Economía, Axel Kicillof, a una reunión, a las 19, en Olivos.

Al atardecer, en la quinta presidencial se repasaron los últimos detalles de la avanzada sobre YPF: allí se resolvió enfocar la totalidad de la «expropiación» estatal sobre el porcentaje de la española Repsol.

En los borradores previos se absorbía la parte del grupo Petersen -25,46%- y el resto de Repsol hasta llegar al 51%. El plan que oficializó ayer la Presidente avanza sólo sobre la pertenencia de esta última firma.

¿Fue una reacción ante las declaraciones, que la Casa Rosada consideró destempladas, de Antoni Brufau? ¿Apresuró, más que el aviso a Obama, la contraofensiva verbal de Repsol y del Gobierno español? ¿Esos episodios, en vez de moderar, patrocinaron una acción más extrema?

En estas horas, el kirchnerismo está cautivo de su propia euforia: la tropa K, callejera y juvenil, lo celebró como un hito. Habitualmente más cautos, los gobernadores entendieron en principio como una buena señal que las provincias manejarán casi un cuarto de la empresa.

El eco internacional de la expropiación es, todavía, una incógnita: hay un abismo entre los pronósticos tremendistas y el supuesto liviano de que nada grave ocurrirá.

El lunes, temprano, se activó el mecanismo para el anuncio sorpresa. A media mañana, Oscar Parrilli comenzó a convocar a dirigentes. Algunos, como el chubutense Martín Buzzi, no llegaron a tiempo: el gobernador escuchó el tramo final del discurso parado a un costado.

Daniel Scioli abandonó, raudo, su actividad en La Plata para participar del acto. Al rato, como todos, respaldó la medida como una acción «estratégica». A esa hora, ya estaba preparado el Salón de las Mujeres para el show.

Antes del mediodía, la Presidente llegó a Casa Rosada y se encerró en su despacho con el ministro de Planificación y Kicillof. Fue el repaso final antes de que juntos aparezcan ante las cámaras.

Fue De Vido, luego del anuncio, el encargado de dar precisiones y detalles a los gobernadores que luego partieron a «tomar posesión» del edificio en Puerto Madero de la petrolera intervenida.

La Presidente volvió a Olivos y al atardecer regresó a la Casa Rosada. A esa hora, en pequeños racimos, con banderas, convocados luego del mediodía, comenzaron a confluir grupos K en plaza de Mayo para celebrar la reestatización de YPF. Apenas pasadas las 9, casi no quedaba nadie.

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