Pekín - China amenaza con duras represalias a las políticas proteccionistas de Donald Trump, mientras su comercio exterior sigue exhibiendo una impactante salud, con exportaciones en alza y un superávit colosal frente a Estados Unidos.
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China adoptará "seguramente" una "respuesta apropiada y necesaria" a las medidas comerciales de Estados Unidos, advirtió ayer su ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi.
"En una época de globalización, quienes recurren a la guerra comercial eligen el mal remedio, y dañan a los demás penalizándose a sí mismos", dijo Wang en una conferencia de prensa.
Trump provocó masivas críticas internacionales al anunciar la imposición de fuertes aranceles a las importaciones de su país de acero y aluminio.
Es cierto que China, primer productor mundial de acero y aluminio, suministra una ínfima parte de las importaciones estadounidenses de esos productos. Pero teme que eso desencadene una amplia ofensiva ya que Washington multiplica las investigaciones y derechos antidumping contra Pekín en varios ámbitos, desde los lavarropas a los paneles solares.
Por su parte, Trump critica el muy desequilibrado comercio bilateral, y afirmó el miércoles en Twitter que Washington había pedido a China reducir en "mil millones de dólares" su "masivo" superávit comercial con Estados Unidos. Según datos de las aduanas chinas, el superávit comercial de China con Estados Unidos se redujo ligeramente en febrero a 21.000 millones de dólares, respecto a los datos de enero, cuando la diferencia había sido de 21.900 millones, y de diciembre (25.600 millones)
Sin embargo sigue siendo muy considerable: es más del doble que en febrero de 2017. Y en los dos primeros meses de 2018, fue superior en un 35% al mismo período precedente.
En todo 2017, este excedente llegó a la cifra récord de 275.800 millones de dólares, según las aduanas chinas (375.200 millones según Washington): así, los 1.000 millones sugeridos por Trump parecen en comparación apenas una gota de agua.
Analistas estiman que una acción estadounidense en el ámbito de la propiedad intelectual podría complicar llevar a Pekín a tomar represalias contra la agricultura norteamericana, en particular contra el sorgo y la soja. Lo que está en juego es muy importante: China compró el año pasado por 14.000 millones de dólares de soja estadounidense.
Las exportaciones del gigante asiático se han disparado en febrero 44,5% respecto a febrero 2017, según las aduanas. Ello se debe a la fuerte demanda de los principales socios comerciales de China, como Estados Unidos, la UE y Japón.
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