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En la Antártida, algo olía mal (era la carne)
En un expediente de más de 24 fojas con información producida por cada uno de los jefes de las bases permanentes -girado a mediados de octubre- se consignan las irregularidades de calidad de los productos que se despacharon el verano anterior para sostén logístico del sistema antártico.
Vestuario
«De los 6.166 kilos de carnes rojas se han desechado por inutilizables casi el 20 por ciento», dice el informe de un jefe antártico. «Las cajas de empaque no eran de exportación como lo solicita el pliego de la licitación, los cortes estaban identificados con etiquetas que no se correspondían con los embalados, eran de menor calidad», agrega otro. El caso más grave se plantea en el escrito del Ejército que menciona deficiencias en el vestuario antártico, guantes, medias térmicas y mamelucos de abrigo que no conservan el calor, uno de los factores determinantes que evita el congelamiento del cuerpo y extremidades.
La carpeta llegó en medio de otra crisis, a un mes del lanzamiento de la campaña antártica de verano 2010-2011 el ministerio tiene completado sólo el 13 por ciento de las licitaciones para adquirir combustibles, víveres, herramientas, repuestos aeronáuticos y demás enseres necesarios para el abastecimiento de las bases.
Tampoco se resolvió aún la compulsa internacional -hubo dos oferentes- para alquilar un rompehielos con su respectivo helicóptero, nave imprescindible en la tarea de relevo de la dotación de la base General Belgrano II, la más polar de todas.
El ganador, la empresa Transport & Service, presentó el rompehielos sueco Oden, pero su competidor impugnó el proceso porque Transport & Service cotizó su navío con las características técnicas extraídas de Wikipedia. Sí se resolvió por tercera vez consecutiva el arriendo del buque polar ruso Vasilly Golovnin.
El colapso en las decisiones responde, en parte, a la abrupta renuncia del jefe de la Dirección General del Servicio Logístico de la Defensa (DGSLD - Decreto Nº 1451/08) ingeniero Juan Luna, que había sido designado en 2009 a cargo de esa nueva estructura en el marco del proceso de modernización del sistema logístico.
Seducción
La ministra lo sumó a su plantel seducida por los antecedentes laborales, pero al parecer la performance de Luna al frente de la DGSLD -ingenio burocrático concebido por Gustavo Sibilla, actual viceministro de Defensa-, resultó paupérrima. En silencio, para no generar la imagen de una purga, el pupilo se fue el 26 de septiembre pasado, dos días más tarde que otro renunciado, Carlos Aguilar, ex director de Inteligencia Estratégica del ministerio.
Tras un período de más de un mes sin conducción, la DGSLD quedó a cargo de otro amigo de la casa: el coronel retirado Julio Tornero. Del arma de Caballería, Tornero fue nombrado dentro del artículo 62 de la ley del Personal Militar, retirado en servicio. Percibe el haber como si estuviese en actividad más un suplemento especial y acumula años de antigüedad en el grado hasta el máximo permitido por la ley. Tornero había quedado fuera de carrera en 2006, fue desplazado de la grilla de candidatos a general de brigada por cuestiones de mérito. Reclamó por vía administrativa al entonces jefe del Ejército, Roberto Bendini y la cuestión escaló hasta que el extinto presidente Néstor Kirchner por decreto Nº 732/07 ordenó: «Desestímase por improcedente el reclamo en grado de insistencia interpuesto por el coronel de caballería Julio José Tornero (DNI Nº 8.626.920), quien debe pasar a situación de retiro obligatorio».


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