4 de abril 2016 - 00:46

En modo Comodoro Py, PJ teme por fallos de Bonadio y Servini

• LOS DOS EPISODIOS MÁS CERCANOS PARA EL PERONISMO FUERON REACCIONES ANTE MEDIDAS JUDICIALES.
• EFECTOS Y ACUERDOS.

Cristina de Kirchner, María Servini de Cubría y Gildo Insfrán
Cristina de Kirchner, María Servini de Cubría y Gildo Insfrán
Hace apenas 110 días, el peronismo perdió el poder y ya resignó de modo brutal su autodeterminación. El regreso de Cristina de Kirchner y la interna tóxica para elegir al buró del PJ son dos decisiones que brotaron de oficinas de la Justicia federal.

Claudio Bonadio impuso los tiempos de la reaparición de la expresidente al citarla a declarar por la causa "Dólar futuro". María Servini de Cubría posee la lapicera que dispone sobre la Justicia electoral nacional, porteña y bonaerense, una abrumadora concentración que tiene al PJ como blanco móvil.

Son retazos de un mismo proceso caótico y de configuración del dispositivo que hasta el 10 de diciembre controló el 80% del poder institucional del país. Ocurrirán casi en simultáneo: el viernes 8 a la medianoche caduca el plazo para inscribir listas para la interna del PJ y el miércoles 13, a media mañana, Cristina debe declarar ante Bonadio.

El desenlace de esos trámites no es ajeno ni inocuo a Mauricio Macri. El mejor negocio político del macrismo es atomizar al PJ que está, de por sí, roto y sin plan de vuelo. Servini puede contribuir, si le dejan un resquicio, a la crisis partidaria si no valida las elecciones internas convocadas para el 8 de mayo.

Hay, allí, dos actores poco visibles: el gastronómico Luis Barrionuevo, conocido de la jueza de los 90 y, Eduardo Duhalde, que se apareció en un evento sobre reforma política montado por Alberto Dalla Vía, jefe de la Cámara Nacional Electoral, de habituales chispazos con Servini. Duhalde patrocina a Oscar Diani, un impugnador serial en el expediente del PJ que puede ser una de las llaves para abortar la normalización. Para eso, debe lograr que Servini atienda sus objeciones.

Acechanzas

Barrionuevo apuesta a lo mismo, pero para ofrecerle a Sergio Massa como obsequio un PJ intervenido por la Justicia que potencie sus chances de perdurar como la oferta peronista más atractiva para 2017, escala fundamental para apuntar a 2019.

Frente a esas acechanzas, el peronismo residual sólo tiene dos recursos: confiar en la destreza de su apoderado, Jorge Landau, que redacta con obstinación y cautela cada trámite para no dejar resquicios por donde lo objeten, y resolver, hasta donde puede, las rispideces domésticas. Mañana, por la tarde, en la sede del PJ en la calle Matheu, Eduardo Fellner, en carácter de presidente que se va, convocó a caciques de todo color y pelaje para ensayar una boleta de unidad. A ese ejercicio se entregaron Fellner, José Luis Gioja y el formoseño Gildo Insfrán, que fue postulado por Guillermo Moreno para presidir el PJ, con él de vice.

Es probable que eso se licúe con las horas y se arribe a un acuerdo grande en el que Daniel Scioli aparezca como delegado K detrás de Gioja y haya otra butaca para Juan Manuel Urtubey, o alguien que exprese a la trinchera del peronismo Macri friendly. Podría ser el gobernador de La Rioja, Sergio Casas.

La relevancia de administar el PJ es por la negativa. Sellar una lista de unidad y llegar a tener nueva conducción sin escándalos ni intervenciones, no garantiza la unidad del peronismo fuera del poder. Pero no conseguir ni siquiera eso profundiza la crisis interna que ya fracturó los bloques legislativos y amenaza con una división más feroz.

Cita

El retorno de Cristina puede, por un rato, subsanar aquellas distancias. Cuando trascendió, en febrero, la indagatoria de Bonadio, Miguel Ángel Pichetto se confesó molesto a otros senadores por la convocatoria. "A los peronistas no nos gusta ver presidentes en tribunales, todavía no hicimos el duelo por la detención de Menem", dijo, inquieto. En rigor, la movilización que se prepara para el 13-A podría volver a poner, en línea, a gobernadores e intendentes que se habían tomado distancia del mundo ultra-K.

Cristina avisó que se presentará ante Bonadio y fantasea con hacerlo escoltada por una multitud. La expresidente pautó, además, reuniones con algunos dirigentes y, seguramente, una visita a su nieta Helena, que vive con su hija Florencia en San Telmo.

Ayer, en el FpV medían la inquietud de la Casa Rosada en un detalle: la fecha para la exposición de Marcos Peña ante el Congreso se fijó para el mismo día. En ese circuito circulaban, además, teorías de todo orden: una de ellas sugiere que Bonadio ya tiene redactada la detención de la expresidente. Como indicio de lo que tenga en mente el juez, servirá lo que ocurra con las indagatorias a Alejandro Vanoli, para este jueves, y Alex Kicillof para el martes 12.

Hasta el jueves pasado, Cristina no había designado abogado. Es probable que su representante lo aporte el estudio de Carlos Arslanian aunque, a priori, no sería el exministro sino su socio y colaborador Alberto Beraldi, que representa a Romina Mercado, sobrina de la expresidente, en la causa Hotesur.

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