30 de mayo 2011 - 00:00

En otro “error”, OTAN mató en bombardeo a 14 niños y mujeres afganos

Un afgano lleva los cuerpos de dos niños pequeños muertos en un bombardeo de la Alianza Atlántica. Los permanentes «errores» de la organización hacen que la guerra contra los talibanes se vea rodeada de cada vez menos apoyo popular.
Un afgano lleva los cuerpos de dos niños pequeños muertos en un bombardeo de la Alianza Atlántica. Los permanentes «errores» de la organización hacen que la guerra contra los talibanes se vea rodeada de cada vez menos apoyo popular.
Kabul - Por lo menos 14 niños y mujeres murieron ayer en un ataque lanzado por aviones estadounidenses en la provincia de Helmand, sur de Afganistán, tras lo cual el presidente Hamid Karzai habló de «homicidios» y exigió el cese de las operaciones que violan «valores humanos y morales». Estas víctimas se sumaron a otros 20 civiles que perdieron la vida desde el jueves por operativos de la OTAN.

El vocero de la región de Helmand, Daud Ahmadi, explicó que el bombardeo respondió a un pedido de marines que mantenían enfrentamientos con un grupo talibán en el distrito de Nawzad. «Los aviones bombardearon las casas y mataron a cinco niñas, siete niños y dos mujeres, e hirieron a otras cinco personas», sostuvo el funcionario.

Imágenes televisadas mostraban a hombres portando cadáveres de niños cubiertos de polvo, y presentándolos a los periodistas. «¡No son talibanes, mírenlos, son niños!», gritaban los familiares de los fallecidos.

Karzai, tras conocer los sucesos, afirmó en un comunicado que «se le ha dicho repetidamente a EE.UU. y a la OTAN que sus operaciones unilaterales e inútiles causan la muerte de afganos inocentes y que esas operaciones violan los valores humanos y morales, pero parece que no escuchan».

Según el texto, de un tono inusualmente vehemente, «el presidente calificó este incidente de grave error y de asesinato» y lanzó «una última advertencia a las tropas y a los responsables estadounidenses».

Esta fue la segunda reacción del mandatario en menos de cuatro días, luego que el jueves último 20 civiles y 22 policías murieran en otro operativo de la coalición internacional. Entonces las autoridades en Kabul emitieron una proclama en la que advirtieron que Karzai «está seriamente preocupado por las operaciones arbitrarias realizadas por las fuerzas extranjeras sin coordinación con las fuerzas afganas». Horas después, el Gobierno reclamó al Ministerio de Defensa hacer todo lo necesario para impedir que las fuerzas extranjeras realicen esas operaciones y le pidió que asuma la responsabilidad de los ataques nocturnos.

Ante las reiteradas críticas, el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, afirmó que «el presidente Karzai expresó en varias ocasiones su preocupación por la pérdida de vidas humanas entre la población civil. Es una preocupación que compartimos y la tomamos muy en serio», señaló abordo del Air Force One, el avión presidencial que llevaba a Barack Obama al estado de Misuri.

La muerte de civiles a manos de las tropas extranjeras por equivocaciones, frecuentemente durante ataques aéreos o «redadas nocturnas», es una enorme fuente de fricción entre el Karzai y sus socios occidentales, y complica los esfuerzos por lograr el respaldo de los ciudadanos comunes frente a una guerra cada vez más impopular. Según datos de la misión de la ONU en el país, 2.777 civiles fallecieron el año pasado por la violencia, lo que supone un aumento del 15% respecto a 2009.

Agencias ANSA, EFE, Reuters, AFP y DPA

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