Mensaje. Asomado al balcón de San Pedro, Francisco citó los dramas que sacuden al mundo, como las guerras y la emigración.
Ciudad del Vaticano - El papa Francisco aprovechó su mensaje de Pascua, asomado al balcón central de la fachada de San Pedro, para hacer un largo repaso de los dramas que sacuden al mundo, como las guerras, la emigración y el desempleo.
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Ante una plaza de San Pedro rodeada de fuertes medidas de seguridad, Francisco también quiso enviar su deseo de "que los representantes de las naciones tengan el valor de evitar que se propaguen los conflictos y de acabar con el tráfico de las armas".
En este mensaje que precede a la bendición "Urbi et Orbi" y que otorga el perdón de los pecados para todos los fieles que la reciban por los diferentes medios de comunicación, el Papa habló de la esperanza que trae para los católicos la resurrección de Jesús.
Rogó entonces "que en estos tiempos el Señor sostenga en modo particular los esfuerzos de cuantos trabajan activamente para llevar alivio y consuelo a la población civil de Siria, víctima de una guerra que no cesa de sembrar horror y muerte". Y citó el "innoble ataque" del sábado en Alepo contra "los desplazados que huían provocando numerosos muertos y heridos".
Pero pidió que se conceda la paz "a todo el Oriente Medio, especialmente a Tierra Santa, como también a Irak y a Yemen" y recordó: "Sudán del Sur, Somalia y la República Democrática del Congo, que padecen conflictos sin fin, agravados por la terrible carestía que está castigando algunas regiones de África".
También deseó "que Jesús resucitado sostenga los esfuerzos de quienes, especialmente en América Latina, se comprometen en favor del bien común de las sociedades, tantas veces marcadas por tensiones políticas y sociales, que en algunos casos son sofocadas con la violencia".
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