- ámbito
- Edición Impresa
Entran como cacos y salen como Al Capone
Alan tiene 12 años, y su caso es quizá parecido al de 500 mil chicos más, sólo en la provincia de Buenos Aires. El es pobre y de corazón gigante, rebelde y maleable. Sus padres hacen malabares por el pan diario y muchas veces se autoeduca en la calle.
Dejó la escuela meses atrás, y en la Parroquia Madre del Pueblo de la Villa 1-11-14 le taladramos la cabeza para que en 2009 vuelva. Y los vecinos, dicen verlo cerca de los que andan en la joda. Cada vez que los catequistas escuchamos eso de los chicos, es como una puñalada, casi tan grande como cuando escuchamos a nuestros políticos mentirnos sobre la pobreza y los precios. La joda, es decir los lacras de la droga, tiene todo: vía directa con el Congreso, dealers, muchísimo dinero, complicidad policial y política, y quizá sólo nos respeten por la chapa que tiene la iglesia de las villas. Pero no alcanza con eso.
No quiero ni pensar en un Alan cayendo en el delito, pero es una chance latente, y después siempre lo mismo: un Estado muy ausente que los agarra y los manda a institutos cómo el Roca donde entran cacos y salen Al Capone, por el hacinamiento y las vejaciones terribles e inhumanas que sufren.
Sería bueno lo que podríamos hacer dedicándonos todos los días a recorrer las casas y entrevistar a los chicos, ¡cosa que nosotros hacemos ahora una vez por semana voluntariamente! ¡Con la fuerza del Estado atrás y un grupo de vecinos preparados les ganaríamos la batalla a la delincuencia y sin la sarasa de la imputabilidad, que no resuelve nada!
Juan M. Duarte
DNI 23.464.924
Catequista Villa 1-11-14


Dejá tu comentario