25 de enero 2018 - 00:00

Entre el festejo y el llanto: el fallo contra Lula exacerbó las divisiones de la sociedad

Simpatizantes del líder izquierdista defendieron su legado político en manifestaciones en Porto Alegre y en el interior del país. En las grandes ciudades, hubo apoyo al juez Sérgio Moro.

Contrastes. El fallo fue un duro golpe para los seguidores de Lula, que esperan verlo como candidato en las elecciones de este año.
Contrastes. El fallo fue un duro golpe para los seguidores de Lula, que esperan verlo como candidato en las elecciones de este año.
Porto Alegre - Las proclamas "Lula presidente" y "A la cárcel" se multiplicaron ayer en las marchas a favor y en contra de Luiz Inácio Lula da Silva durante la audiencia de un tribunal de segunda instancia en Porto Alegre que ratificó la condena contra el expresidente de Brasil, en un reflejo de la fractura que vive el país.

Porto Alegre amaneció blindada por tierra, mar y aire, para evitar incidentes entre los miles de seguidores del Partido de los Trabajadores (PT) que acamparon desde el lunes en la ciudad y los detractores del expresidente.

Luego de que el tribunal ratificara por unanimidad la condena contra el exgobernante y la extendiera de 9 a 12 años y un mes, hubo disturbios menores en la ciudad. Militantes del Frente Popular de Brasil incendiaron neumáticos y cortaron algunas calles, sin que se produjeran incidentes.

A las consignas "Lula presidente" y "Elección sin Lula es fraude" se opusieron gigantescas pancartas pidiendo cárcel para el exmandatario y muñecos gigantes que representaban al líder del PT entre rejas.

Hasta allí llegaron muchos simpatizantes de izquierdas procedentes del noreste, la cuna de Lula, como Juliano Simonard, de 18 años, que viajó durante más de 60 horas en micro.

"Atravesamos Brasil entero porque es primordial la defensa de Lula en la cuestión de la lucha contra el golpe que la burguesía imperialista financió y ahora quieren detener a nuestro principal dirigente", explicó.

Sus detractores se regocijaron y celebraron con champán

También Valdir Santos, 40 años, viajó durante tres días para acompañar al "mejor presidente de Brasil", el hombre que "transformó la vida de la familia y dio calidad de vida al pobre".

Lula siguió la sesión a través de televisión en la sede del sindicato metalúrgico de San Bernado do Campo, en los alrededores de San Pablo, donde se forjó como sindicalista y participó en la fundación del PT.

"Parece que es el destino. Fue preso aquí y ahora está asistiendo al golpe a la democracia", comentó uno de los sindicalista.

"Conseguí estudiar derecho y hoy soy abogado gracias a las políticas públicas de Lula y no podemos dejar de lado a una persona que tanto nos ayudó y que ahora necesita nuestra ayuda", clamó por su parte Epaminondas Gomes.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, respaldó al exmandatario a través de Twitter. "Por la verdad y la democracia que es fuerza viva de los pueblos, apoyamos a nuestro hermano Lula da Silva, víctima de una conspiración por haber liberado de la pobreza 30 millones de brasileños. Por miedo de perder en las urnas, la derecha pretende inhabilitar la candidatura del pueblo", escribió. También la expresidenta Cristina de Kirchner y Diego Maradona expresaron su apoyo al líder izquierdista.

Entre sus detractores, sin embargo, dominó el ambiente de fiesta y carteles con dibujos de Lula vestido de preso inundaron las calles céntricas de San Pablo y de Río de Janeiro.

En Brasilia, frente al Supremo Tribunal Federal (STF), unas 300 personas celebraron entre canciones a favor del juez del caso "Lava Jato", Sérgio Moro, y del congresista Jair Bolsonaro, segundo favorito en las encuestas de intención de voto y conocido por sus posturas a favor de la dictadura, machistas y homofóbicas.

"Lula es la mayor decepción que tuvo Brasil. Un hombre que nació pobre, ascendió en la vida y llegó al mayor cargo, pero fue el presidente más corrupto", opinó uno de los manifestantes.

Al cierre de esta edición, militantes del Movimiento Sin Tierra (MST) brasileño mantenían cortes de rutas y avenidas en varias ciudades del país.

Agencia EFE y Ámbito Financiero

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