- ámbito
- Edición Impresa
Envolvente relato con el sello de Amélie Nothomb

Zoilo, un empleado cuarentón, ha decidido subir en Rosy al Boeing 747 de las 13,30 para estrellarlo contra la Torre Eiffel. Para el atentado tiene previsto romper una botella de champán y usar su gollete como arma para copar el avión. Piensa que lo importante es no pensar, sólo actuar,y para eso tiene previsto tener en los oídos «Viaje de invierno» de Schubert «porque no tiene ninguna relación entre el acto y la música».
Eso no es cierto. «Viaje de invierno», nombre de esta novela, es un ciclo de lieder de Schubert que tratan del amor no correspondido, que va de la alegría a la desesperación. Zoilo no es un terrorista tradicional sino un tipo chiflado por un amor no correspondido, para el que «enamorarse en invierno no es una buena idea porque los síntomas son más sublimes y dolorosos» y cuando se haga su aeronaútico harakiri, su sacrificio delirante, cambiara de estación, por eso al subir se dice: «Ya estoy a bordo. Los asistentes de vuelo que van a morir me saludan. No tardaremos en despegar. La primavera puede comenzar». Su relato, un flash back antes de morir, es una especie de testamento, porque «la actividad criminal lleva implícita la necesidad de escribir».
Como suele ocurrir con las novelas de la escritora belga, nacida en Japón, Amélie Nothomb, ésta tambien tiene una escritura envolvente y una simplicidad minimalista que sirve para hacer convivir al lector con personajes sorprendentes, singulares, anómalos, estrafalarios. Una novela donde hay que poner la realidad de costado para entrar en una realidad patafísica, conceder que el surrealismo se puede encontrar en una pocilga destartalada. Cosa que le ocurre a Zoilo, que padece llevar el nombre del más despreciado de los sofistas griegos, cuando su empleo lo lleva a conocer a dos muchachas que viven muertas de frío, sin calefacción, y es deslumbrado por la bella Astrolabio e impresionado por Aliénor, una exitosa escritora de monstruosa figura aquejada de un curioso autismo. Astrolabio es la agente de la teratológica novelista, su escriba y su protectora. Ese perverso tercer participante impedirá a Zoilo disfrutar con normalidad la relación con su amada, y el odio hacia el ser deforme crece en él provocando situaciones extravagantes.
Si bien aparecen en el lector imágenes del atentado a las Torres Gemelas, de películas con autistas como «Rain Man» o «Nell», y no puede creer que Zoilo, que fuera traductor de la «Iliada», recién se ponga a escribir el día del atentado; hay una seducción en el modo de narrar de Nothomb que arrastra a seguir y seguir. Resulta inverosímil que el intento criminal de Zoilo se concrete, hábilmente queda abierta al lector esa sospecha. A cada paso se siente que la historia está diciendo algo más, que es un conjunto de metáforas sobre una época destartalada. O que por ahí es sólo un relato perpetrado para la evasión de quien lo cursa, y nada más que eso.
M.S.


Dejá tu comentario