8 de agosto 2011 - 00:00

Errores, presiones y costo de guerra a calificadoras

Barack Obama
Barack Obama
El jueves se hablaba en Wall Street de que Standard & Poors ya había decidido bajarle la calificación a Estados Unidos. Eso explicaría, en parte, la fuerte fuga de los inversores. El viernes, al promediar la jornada en Nueva York, el rumor era que la calificadora esperaría al cierre del mercado para anunciar la pérdida de la triple A de la deuda de Estados Unidos. Así fue. Pero previamente le avisó por mail al Departamento del Tesoro. Después emitió el comunicado oficial.

Como reflejo de la enorme desprolijidad que reina en los mercados, la calificadora cometió un error en sus cálculos (en los ingresos fiscales y el déficit), como lo confirmó luego el Tesoro, y debió corregir el comunicado, pero mantuvo la rebaja. Lo que hizo fue bajar los decibeles al tema económico en el segundo comunicado y enfatizar que la rebaja respondía más a un tema político.

Después se suscitaron cruces de declaraciones desde la Casa Blanca y del Tesoro sobre que S&P reconoció el error y reconsideraría su decisión. Sin embargo, S&P no tenía mucho margen, había amenazado que el acuerdo alcanzado en el Congreso era insuficiente para mantener la triple A (exigía el doble de los recortes anunciados, u$s 2 billones más). Si quería lucir creíble, tarde o temprano, debía bajar la nota. Lo cierto es que se filtró la información. Todo fue muy desprolijo. Algunos intentan creer que fue para ir preparando al mercado.

En espera

Una fuente de la Casa Blanca señaló el viernes que la calificadora estaba decidida a hacer la rebaja, a pesar de la discrepancia numérica, porque los medios de comunicación estaban esperando un anuncio. De todos modos, EE.UU. tendrá dos calificaciones ya que Moodys y Fitch, por ahora, la consideran triple A.

Según el Tesoro, S&P cometió un error que elevaba las proyecciones del déficit futuro en u$s 2 billones para rebajar la triple A. Por su parte, la calificadora reconoció el error, pero justificó de todas maneras la rebaja.

Pesimismo

Argumentó S&P: «Hemos cambiado nuestro punto de vista de las dificultades para construir un puente entre los partidos políticos sobre la política fiscal, lo que nos hace pesimistas sobre la capacidad del Congreso y la Administración para poder aprovechar su acuerdo en una consolidación fiscal más amplia que estabilice la dinámica de la deuda del Gobierno en el corto plazo. La rebaja refleja nuestra opinión de que la eficacia, estabilidad y previsibilidad de las políticas estadounidenses y las instituciones políticas se han debilitado a la vez que los actuales desafíos económicos y fiscales en un grado más de lo previsto cuando se asignó una perspectiva negativa a la calificación el 18 de abril de 2011».

Ahora bien, ¿qué esperan los analistas tras la rebaja?

Más allá de lecturas políticas que asignan un mayor impacto político para el presidente Barack Obama que para los mercados, las primeras estimaciones apuntan a un aumento de los costos de endeudamiento de 25 puntos básicos.

En el corto plazo, el sentimiento de los inversores es claramente frágil después de la caída de todos los activos riesgosos en los últimos días. Pero el impacto a corto plazo de esta rebaja sería mínimo para los mercados de bonos de EE.UU. China no saldrá a vender, pero eso sí, podría dejar de comprar.

Garantía

Otro aspecto relevante es el rol de garantía (colateral) de los bonos del Tesoro de EE.UU. (la Fed habría dicho que por ahora no cambiaría nada, o sea, no exigiría mayores garantías a los bancos), sobre todo en el mercado de derivados.

A largo plazo, quien debería sufrir más es el dólar en su rol de moneda de reserva. Podría verse entonces una mayor diversificación del financiamiento del crédito en EE.UU. (los inversores extranjeros suministraron un 40% de la creación de crédito durante los últimos años). Esto implicaría un mayor ahorro interno.

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