En números, el Dow cerró el viernes en 10.913,38 puntos. Esto significa una baja del 2,16% para la última rueda, una suba del 1,32% en la semana, un desplome del 6,03% en el mes (la mayor en 16 meses, marcando además la quinta caída mensual consecutiva), un derrumbe del 12,09% en el trimestre (el mayor desde marzo de 2009 en lo peor de la actual crisis) y una baja del 5,7% en lo que va del año (la primera merma anual en tres años). A esto podríamos agregar que en los últimos cinco años el Promedio Industrial pierde un 12,43%, y que en la última década apenas si ha dejado una ganancia del 2,46% (en este período los precios al consumidor treparon casi un 28% y la tasa a 10 años estuvo ligeramente por encima del 4% anual). Vistas así las cosas, casi parece que los inversores alcistas se han rendido, lo que vulgarmente se llama una capitulación del mercado (si tomamos el S&P500 en lugar del Dow, los números son similares o peores: -0,4%, -3%, -7%, -14% y -10%, y +8,7%). Obviamente y aun cuando la gente tienda a minimizarlas/negarlas, en los últimos tiempos han pasado cosas extraordinarias, como, por ejemplo, la baja en la calificación de la deuda del Gobierno norteamericano, algo impensado hasta hace pocos meses y que engloba la crisis política, la ineficacia de los planes de estímulo y la persistencia de una tasa de desocupación elevadísima (no podemos dejar de preguntarnos qué pasaría si una segunda agencia calificadora decide bajarles el rating a los EE.UU.). A esto podemos sumar la crisis del sistema común europeo que se asienta sobre dos patas: por un lado, que Grecia se escinda, que abandone el euro como moneda, etc.; y por el otro, que la crisis financiera se extienda llevándose puestos a algunos de los bancos europeos más prestigiosos o que Italia y/o España vean de un día para otro que se les seca el acceso al crédito internacional con lo cual enfrentarían la posibilidad de una cesación de pagos. El problema es arrancamos el mes sin que ninguna de estas cuestiones parezca estar en vías de solución. Tradicionalmente septiembre ha sido el peor mes del año para la inversión bursátil, pero prácticamente todo lo cedido tendió a ser recuperado en octubre. ¿Qué cree usted que pasará esta vez?
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