Los próximos siete días pueden ser claves para intentar llegar a un acuerdo que saque a España de un bloqueo político que ya supera los 230 días, tras las elecciones del pasado 20 de diciembre de 2015 y la repetición del 26 de junio, en las que ganó el PP pero no consiguió mayoría suficiente para gobernar.
Rajoy, como líder del partido mayoritario con 137 diputados de los 350 del Congreso, planteó en un principio la primera semana de agosto para su debate de investidura como jefe del Gobierno, pero ante la falta de apoyo de otros grupos decidió posponer la sesión en el Congreso.
El presidente del Ejecutivo en funciones insistió en que no habrá investidura hasta que no haya acuerdos con otros partidos que le garanticen su reelección, puesto que si se llega a una investidura fallida comenzaría a correr el plazo de dos meses previstos por la ley antes de convocar nuevas elecciones, escenario que rechazan todos los partidos.
Rajoy sólo logró la abstención de los 32 diputados de Ciudadanos, por lo que necesitaría también la de los 85 representantes del Partido Socialista Obrero Español para tener más apoyos que rechazos en la votación.
Rivera sí se comprometió la semana pasada a acordar con el PP las medidas "más urgentes" que tendría que aprobar el nuevo Ejecutivo y en esta línea se enmarca el encuentro de esta semana, aunque, como afirmó ayer el secretario general del grupo parlamentario de Ciudadanos, Miguel Gutiérrez, "si no hay un presidente, ni un proceso de investidura, todo esto no vale para nada".
Presiones
En este punto, tanto Rajoy como Rivera dirigen sus presiones al PSOE, cuyo líder, Pedro Sánchez, insiste en un "no" mientras algunas figuras del partido llaman a la abstención.
Ayer, el secretario de Economía del PSOE, Manuel de la Rocha, insistió en que "nuestra posición es firme y clara. Si las circunstancias cambiaran, quizás podríamos reexaminarlo, pero en este momento nuestra posición es no".
No obstante, para la prensa española esa declaración abre la puerta a una reconsideración por parte de los socialistas del "no" a la investidura de Rajoy. La misma, informó el diario El País, está condicionada a que el dirigente conservador logre el apoyo de otras formaciones políticas para ser investido presidente.
"Si no consiguió ni un solo apoyo favorable de un solo diputado más no puede esperar que el PSOE le saque las castañas del fuego", dijo De la Rocha.
La postura de Sánchez contrasta con antiguos dirigentes socialistas, como los expresidentes del Gobierno Felipe González, que aboga por la abstención, y José Luis Rodríguez Zapatero, que pide un debate en el partido para hablar de la investidura.
| Agencia EFE y Ámbito Financiero |


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