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España bajó de la cumbre al hondureño Lobo
La reacción de Brasil, la Argentina, Uruguay, Paraguay y el bloque chavista había surgido al conocerse que el Gobierno de José Luis Rodríguez, en su calidad de presidente rotativo de la UE, había invitado a Lobo a la cumbre, pese a que éste no fue reconocido por una decena de presidentes latinoamericanos, debido a que surgió de elecciones organizadas por quienes llevaron a cabo el golpe de Estado que derrocó al mandatario constitucional Manuel Zelaya, el 28 de junio de 2009.
El propio Lobo anunció ayer que no estará presente en la cumbre UE y Latinoamérica, aunque viajará a Madrid para participar de un encuentro Europa-Centroamérica. «Si nuestra presencia en España por invitación de la Unión Europea genera conflictos, pues no vamos a estar allí», dijo Lobo a radios de su país. El mandatario se había apresurado a aceptar la invitación formulada por España, mientras la cancillería hondureña la había celebrado como un éxito en su intento por ganar legitimidad internacional.
Al dar marcha atrás, Lobo aseguró que Honduras «no será motivo de conflicto», y cuestionó a los gobiernos sudamericanos: «Muchos de ellos se oponen a los préstamos que vienen para Honduras, y se les olvida que van para proyectos para la gente pobre. La arrogancia y la prepotencia de algunos los lleva a castigar a un pueblo que no tiene la culpa de nada».
Regreso frustrado
El cuestionamiento de casi todos los países sudamericanos (menos Colombia y Perú) no sólo alude a los comicios mediante los que Lobo fue electo, sino que alcanza otros puntos, como el incumplido regreso de Zelaya a Honduras con plenos derechos, aspecto que formó parte de un acuerdo previo a las elecciones de noviembre que no se coronó en casi ningún plano sustancial.
El desestimiento de Lobo -en rigor, también de España- allana el camino para la concreción de la cumbre.
Lula había reaccionado de inmediato al anunciar que no concurriría a Madrid, una posición que fue asumida por casi todos los países de la región en la reunión de la Unasur que tuvo lugar en Los Cardales esta semana. El miércoles, Marco Aurelio García, hombre de máxima confianza de Lula en temas de política exterior, había criticado directamente a España por la decisión inconsulta de sumar a Lobo a la cumbre de Madrid.
Ante ese escenario, la cancillería española emprendió el miércoles una ofensiva de emergencia para que el Gobierno de Honduras permitiera el regreso a Tegucigalpa de Zelaya, quien reside en Santo Domingo, mientras se ponía en marcha una Comisión de la Verdad para echar luz sobre los crímenes ocurridos tras el golpe de Estado.
El desaire de los sudamericanos a Lobo contrastará con la posibilidad de que Europa firme acuerdos de asociación con Centroamérica (incluida Honduras) en una reunión al margen de la cumbre central, que tendrá lugar el 19 de mayo.
Agencias ANSA, AFP y EFE


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