Las últimas encuestas de la semana pasada veían al presidente Sarkozy y a Francois Hollande «cabeza a cabeza» con 28 puntos y a Marine Le Pen en tercer puesto con menos del 16% del apoyo popular. Finalmente y con una altísima concurrencia, el Partido Socialista sacó el 28,6% de los votos, la UPM un 27,2% y el Frente Nacional, un 18%. Ante estos números, afirmar que la victoria de Hollande fue lo que disparó el nerviosismo de ayer es un dislate, cuando todas las encuestas lo daban ganador en la segunda vuelta y la verdadera sorpresa fue que 1 de cada 5 franceses apoyaron un partido que, entre otras cosas, sostiene que hay que abandonar al euro y retornar al franco. Incluso esta idea, que el avance de la derecha francesa fue lo que disparó las bajas es muy cuestionable, si vemos que el CAC40 (índice de las acciones francés) retrocedió un 2,83%, bastante menos que el 3,36 por ciento que perdió la Bolsa germana, que a su vez retrocedió menos que el 3,72 por ciento que cedieron las acciones holandesas, que es menos que el 4,98 por ciento que perdieron las acciones belgas (Madrid estuvo entre las Bolsas europeas que menos bajaron, cediendo «sólo» un 2,76 por ciento, al confirmarse que la entrada en «recesión» no era mayor a la prevista).
Lo de Europa fue importante pero no la principal explicación al 0,78% que perdió el Dow cerrando en 12.927,17 puntos. Para esto debemos mirar el escándalo por posibles sobornos de Walmart en México, las malas perspectivas de Kellogg´s y Netflix, la nueva baja de Apple, etc. En definitiva: los balances.
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