Espejo no borgeano pero terrible

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"Oculus" (íd., EE.UU., 2013, habl. en inglés). Dir.: M. Flanagan. Int.: K. Gillan, B. Thwaites, K. Sackhoff, R. Cochrane, A. Basso.

Por milagro, esto ni es una pelicula de mansión embrujada, ni sobre algún misterioso material de archivo encontrado sobre fenómenos paranormales. En cambio, es una compleja historia fantástica donde, en una casa plagada de malas vibraciones, los protagonistas se ocupan de registrar en video, audio y cualquier formato pausible, evidencias sobre sucesos sobrenaturales que estigmatizaron su vida.

Lo que hay es un antiguo espejo siniestro que refleja todo mal, provocando calamidades durante siglos. Luego de la útima tragedia familiar, un chico pasa un año en un psiquiátrico hasta que a su mayoría de edad es dado de alta, convencido por sus terapeutas de que fue victima de un drama familiar. En cambio su hermana, que estuvo esperando su salida para llevarlo al lugar de los hechos, se propone demostrarle a él y al mundo que ningún crimen tuvo que ver con ellos ni su padre, sino con el espejo.

Mike Flanagan basó este film en un cortometraje previo de su autoría, y sin duda ambos estan inlfuídos por uno de los momentos más serios y terroríficos de la obra maestra del cine británico "Al morir la noche" ("Dead Of Night") film en episodios que incluia un relato dirigido por Robert Hamer con un espejo que cambiaba -y no para bien- la personalidad de quien se mirara en el su reflejo (hubo luego una variación en la serie "Dimensión Dsconocida", con un espejo que cambiaba a un líder guerrillero centroamericano, con Peter Falk haciéndose el Fidel Castro).

Pero además de girar en torno a un asunto no muy tratado en el cine, "Oculus" lo hace con una estructura narrativa compleja y original, ya que los acontecimientos presentes de los hermanos se van mezclando con el relato paralelo de su su traumática infancia. Y por supuesto, dadas las características del espejo que nos ocupa, en algún momento ambos relatos empezarán a fundirse en uno solo, combinando los momentos más terribles de ambas épocas. Esta estructura no deja de tener sus problemas, y de dar cierta previsibilidad a recursos que podrán resultar más que familiares a los fans del género, pero que están bien utilizados.

El film es de bajo costo y demora un tanto en arrancar, e incluso una de las primeras escenas de acción sobrenatural es tan obvia que podría pertenecer a una de las "Scary Movies". Pero poco a poco va cobrando fuerza y, hacia la mitad, "Oculus" ya habrá metido al público en un clima tan aterrador como el que sufrió en su infancia la talentosa Karen Gillan.

D.C.

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