5 de mayo 2009 - 00:00

Esperable brote de violencia preelectoral con gremios en Capital

Decenas de detenidos y varios heridos fueron el resultado del enfrentamiento de activistas del sindicato de gastronómicos con policías ante el hotel Sheraton de Retiro y ante sede de cámara empresarial.
Decenas de detenidos y varios heridos fueron el resultado del enfrentamiento de activistas del sindicato de gastronómicos con policías ante el hotel Sheraton de Retiro y ante sede de cámara empresarial.
La campaña electoral tuvo, ayer, su primer show violento: una protesta de empleados gastronómicos, para reclamar un aumento salarial del 26%, derivó en choques con la Policía que dejaron 17 heridos y más de 40 detenidos. Todo con el trasfondo de una disputa política.

El gremio, que comanda Luis Barrionuevo, alineado en el PJ disidente, organizó ayer una jornada de reclamos frente a hoteles premium y restoranes, ante la negativa de la cámara que nuclea a esas empresas a conceder un incremento de sueldos a sus trabajadores.

En la primera etapa, hubo cortes de calle y movilizaciones a restoranes de la zona de Puerto Madero y una concentración frente al Sheraton Hotel de Retiro. El conflicto se desató cuando la columna quiso marchar hasta la sede de la Cámara empresaria.

Fue allí que se produjeron los incidentes cuando efectivos de la Policía Federal bloquearon el paso de la movilización. Más tarde, el ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández, dijo que se actuó para impedir que los manifestantes ingresen a la sede empresaria.

Entonces empezó la pulseada verbal. El ministro dijo que se trató de «otra de las típicas provocaciones de Barrionuevo» y el sindicalista sindicó a Fernández como el «responsable» de los incidentes. Barrionuevo anunció, además, una movilización para hoy.

La virulencia de los enfrentamientos condimentaron el trasfondo político. «A los gremios amigos los dejan movilizarse, a los opositores les mandan a la Policía» se quejaron ayer desde la CGT Azul y Blanca, central disidente a la que comanda Hugo Moyano.

No es del todo cierto. La semana pasada, una movilización de la UOM, frente a las oficinas de Techint, fue violentamente desalojada por uniformados de la Policía Federal. Por entonces, Naldo Brunelli, se quejó de que «a los piqueteros se los deja protestar».

Lógicas opuestas

Ayer se toparon, irreconciliables, dos lógicas opuestas. El gremio expuso la suya: la cámara que nuclea a los hoteles de mayor nivel, 4 y 5 estrellas, no quiere abrir las paritarias y plantea patear a julio la discusión salarial. Argumento: la actividad cayó un 40%.

Barrionuevo explicó que el convenio con el sector top de la hotelería y la gastronomía define el resto de los acuerdos porque las otras 4 cámaras que negocian con Gastronómicos siguen el parámetro establecido por los hoteles de mejor calidad.

Sin voluntad de diálogo, explicó Barrionuevo, el gremio recurrió a la movilización. «Estamos en conflicto» repitió ayer.

Por su lado, el Gobierno se escudó en la lógica de que no puede permitir ataques a la propiedad privada. Fernández señaló que sólo se intervino para evitar que eso ocurra. ¿Eran necesarios los gases lacrimógenos, las balas de goma y los camiones hidrantes?

El marco de una disputa electoral cada vez más frenética y agresiva sobrevuela el incidente. El Gobierno dice que Barrionuevo desató la violencia; el sindicalista anti-K, que el responsable fue Aníbal Fernández. Pésimo augurio si se trata de un anticipo de la disputa política.

Dejá tu comentario