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Esperable brote de violencia preelectoral con gremios en Capital
Decenas de detenidos y varios heridos fueron el resultado del enfrentamiento de activistas del sindicato de gastronómicos con policías ante el hotel Sheraton de Retiro y ante sede de cámara empresarial.
No es del todo cierto. La semana pasada, una movilización de la UOM, frente a las oficinas de Techint, fue violentamente desalojada por uniformados de la Policía Federal. Por entonces, Naldo Brunelli, se quejó de que «a los piqueteros se los deja protestar».
Lógicas opuestas
Ayer se toparon, irreconciliables, dos lógicas opuestas. El gremio expuso la suya: la cámara que nuclea a los hoteles de mayor nivel, 4 y 5 estrellas, no quiere abrir las paritarias y plantea patear a julio la discusión salarial. Argumento: la actividad cayó un 40%.
Barrionuevo explicó que el convenio con el sector top de la hotelería y la gastronomía define el resto de los acuerdos porque las otras 4 cámaras que negocian con Gastronómicos siguen el parámetro establecido por los hoteles de mejor calidad.
Sin voluntad de diálogo, explicó Barrionuevo, el gremio recurrió a la movilización. «Estamos en conflicto» repitió ayer.
Por su lado, el Gobierno se escudó en la lógica de que no puede permitir ataques a la propiedad privada. Fernández señaló que sólo se intervino para evitar que eso ocurra. ¿Eran necesarios los gases lacrimógenos, las balas de goma y los camiones hidrantes?
El marco de una disputa electoral cada vez más frenética y agresiva sobrevuela el incidente. El Gobierno dice que Barrionuevo desató la violencia; el sindicalista anti-K, que el responsable fue Aníbal Fernández. Pésimo augurio si se trata de un anticipo de la disputa política.


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