14 de julio 2015 - 00:00

Esperable: duro fallo contra ley de subrogantes

Ricardo Lorenzetti y Daniel Rafecas
Ricardo Lorenzetti y Daniel Rafecas
 La Cámara Federal porteña emitió ayer un fallo contundente en pleno debate por la ley de subrogancias al entender que parte de esa norma votada por el Congreso sería inconstitucional.

Los camaristas Eduardo Farah, Martín Irurzun y Horacio Cattani apartaron al juez Daniel Rafecas de un expediente y al mismo tiempo apuntaron contra le ley que impulsa el kirchnerismo.

Después de semanas de silencio, ayer nuevamente Comodoro Py monopolizó la escena con las medidas dispuestas por el juez Claudio Bonadío en el caso Hotesur (ver nota en página 6) y la resolución que firmaron los tres camaristas.

La disputa ya ha escalado más allá de la polémica por la salida de Luis Cabral de la Casación para instalarse en un plano más determinante: la capacidad de los presidentes de las cámaras federales de definir las subrogancias en sus respectivos fueros.

La cautela que exhibió Ricardo Lorenzetti la semana pasada no tiene por ahora su correlato en las instancias inferiores. La resolución de los camaristas del fuero penal federal fue acompañada por la decisión de la Cámara en lo Contencioso Administrativo de directamente citar al conjuez Claudio Vázquez.

Un periplo notable: Vázquez es citado en una causa iniciada por Cabral en la cual es patrocinado por el estudio Cassagne. En ésta se apunta al Consejo de la Magistratura, que a su vez se defiende con abogados del Ministerio de Justicia o de la Procuración del Tesoro. Ese reduccionismo alcanza para entender parte de la dicotomía actual.

Comienza a crecer en el oficialismo y en los tribunales la presunción de que la ley de subrogancias tiene un destino similar al paquete de leyes de reforma judicial. La diferencia central es que la Corte Suprema intervendría una vez concluida la temporada electoral. Desde el fuero Contencioso se ha trasladado al cuarto piso la noción de que Cabral podría estar bien removido, pero que aun así la norma guarda pasajes que presentan un déficit en materia constitucional.

Parte de estas ideas serían compartidas por el entorno de Carlos Fayt, con lo cual, en caso de que Lorenzetti se oriente hacia esa tesitura, los tres votos serían un trámite. Sería prescindible la voluntad de Elena Highton de Nolasco, aunque en la Cámara Civil (cuyos integrantes la frecuentan a menudo) aseguren que la ministra no está conforme con la nueva modalidad.

Este panorama se conoce en sectores del Gobierno, desde donde ahora buscan transmitir tranquilidad con la confirmación de subrogancias de bajo hándicap político, como las que decidió la Cámara del Crimen, que serán avaladas por el kirchnerismo en la Magistratura. Una vez más, el kirchnerismo intenta ganar con el arte de la política un conflicto cuyo trasfondo es netamente técnico. Los antecedentes no son alentadores.

En la resolución de la Magistratura que estableció las subrogancias de Norberto Frontini, Roberto Boico y Vázquez en la Casación hay un apartado sobre el final del texto que dice que las subrogancias definidas por las cámaras están prorrogadas hasta tanto las propias cámaras no las remitan al Consejo de la Magistratura para su revisión.

Ese párrafo y el encuentro de Farah con el viceministro Julián Álvarez no bastaron para tranquilizar a la Cámara Federal. "Cabral se quedó tranquilo, se fumó un puro y terminó afuera", reiteran en el segundo piso de los tribunales de Retiro para justificar el fallo de ayer, muy similar a una táctica de autodefensa, una ofendícula en el vocabulario del derecho penal.

Esa cámara es crucial, y la subrogancia de Farah muy cotizada porque le permite atender en las dos salas. El juez viene a ser una suerte de embajador entre la sala más hostil para con el kirchnerismo y la más afín. A lo largo de los últimos años ha sabido entenderse en ambos tribunales.

La Sala II apuntó contra la ley de subrogancias y a la vez removió a Rafecas de un expediente. Los dos mensajes tienen el mismo destinatario: ya hace dos meses que el oficialismo en la Magistratura apura todos los trámites posibles para sobreseer a Rafecas en el tendal de causas que acumula en el cuerpo colegiado.

Sin embargo, debe decirse, a Rafecas se le retira un expediente por supuesta lentitud en los tiempos de la instrucción del mismo. Cabe preguntarse cuál debería ser la reprimenda para un juez como Norberto Oyarbide, que tampoco es un seguidor muy dedicado de la llamada "economía procesal".

Los camaristas realizaron una interpretación extensiva de la ley de subrogancias porque ésta debiera aplicarse sólo cuando un juzgado no cuenta con un juez titular. Ayer a Rafecas directamente se lo removió de un expediente.

"Cabe recordar que tanto la Corte Suprema de Justicia de la Nación como la Corte Interamericana de Derechos Humanos han reconocido la facultad de los tribunales de efectuar, sin petición de parte, un control de constitucionalidad y convencionalidad de las leyes cuando pudieren confrontar con disposiciones de aquellas normas de superior rango", justificó la Cámara en un guiño indisimulado al presidente de la Corte, firme partidario de que el control de constitucionalidad se realice de modo horizontal.

Instantáneas de un fuero federal que vuelve a envalentonarse a un mes de las primarias. A los camaristas y a Bonadío se sumó, el pasado viernes, el juez Luis Rodríguez, quien, con un sigilo calculado, decidió inhibir al financista Guillermo Greppi, cuyo nombre figura en expedientes que son monitoreados desde el primer piso de Balcarce 50. Para tener en cuenta.

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