29 de junio 2015 - 00:25

Esquirlas griegas: Rusia, deuda y la campaña política

Ayer las portadas de los principales diarios europeos reflejaban el impacto de las medidas anunciadas en Atenas, donde se terminó de implementar un feriado bancario de seis días y controles a los capitales.
Ayer las portadas de los principales diarios europeos reflejaban el impacto de las medidas anunciadas en Atenas, donde se terminó de implementar un feriado bancario de seis días y controles a los capitales.
La crisis griega comenzó el viernes justo cuando, paradójicamente, se buscaba el final. Las esquirlas no se sabe a ciencia cierta hasta dónde llegarán. Banqueros en Nueva York con estrecho contacto con el Tesoro norteamericano aseguraban que para los EE.UU. el problema es más geopolítico que económico. Está fresco el caso Lehman, cuando en ese fatídico fin de semana del 13 y 14 de septiembre de 2008 no se sabía hasta dónde llegaría el impacto de la quiebra de esa entidad. En esta ocasión todo resulta más previsible con ya cinco años acumulados de la novela. El daño inmediato del default griego será más para el sector público, con los países europeos que giraron casi 200.000 millones de euros en distintos tramos. Lidera ese club de países Alemania, seguido por Francia, Italia y España. En lo geopolítico, la preocupación norteamericana es por la alineación de Grecia con Rusia. El riesgo sistémico es muy bajo. En Portugal, por las dudas, ya salieron a diferenciarse: "No somos Grecia", dijeron sus funcionarios (ver aparte), tal como se hizo con diferente suerte en anteriores crisis financieras, desde el Tequila, la del sudeste asiático, Rusia, Brasil en 1999 y la Argentina en 2001.

Con la Argentina es un caso único, una vez más, ante estos desarrollos en Europa es obvio que aumenta la percepción de riesgo en mercados emergentes. El Bonar 24 y su última colocación pueden graficar la situación. Fueron comprados esos papeles solamente por hedge funds, y sólo entre cinco de ellos. Lo bueno es que esas posiciones las tienen de largo plazo. Lo malo es que si alguno de ellos decide vender para hacerse de liquidez por pérdidas sufridas con las esquirlas de Grecia, la caída del Bonar puede ser significativa. El último bono de YPF, por ejemplo, con legislación Nueva York, fue colocado entre 60 inversores diferentes. Privilegios de pertenecer. De todas maneras, daba la sensación anoche en bancos locales y extranjeros que se lograría poner en cuarentena a Grecia fácilmente, con mínimo impacto en el sistema financiero europeo. El Banco Central Europeo hará su trabajo en ese sentido.

Como mostró la Argentina en diciembre de 2001, es casi imposible resistir demasiados días con las restricciones a las extracciones de dinero en los bancos. Anoche el Gobierno griego aseguraba que ello se mantendrá hasta el martes 7. Una eternidad. Ya partidos de la oposición en Grecia estaban reclamando a Tsipras formar un Gobierno de unidad ante la crisis. Intentan llegar al referendo del domingo sobre las exigencias de la Unión Europea para extender ayuda financiera. Lo único que eventualmente pueden darles bancos griegos a sus clientes son dracmas, si el Gobierno decidiera en algún momento ir por esa "pesificación" del euro.

Seguramente Grecia también se colará en la campaña política de la Argentina. Es fácil imaginar que la posición oficial irá nuevamente por la crítica a las políticas de ajuste exigidas a los griegos, que terminan en crisis sociales. Y además de ello, un capítulo aparte tendrán los organismos internacionales, el FMI, que en teoría debería cobrar mañana 1.600 millones de euros por el vencimiento de la ayuda otorgada a Atenas. Más complejo será para el PRO adoptar una postura sobre cuanto sucede en Grecia. Decir la realidad, como con los buitres, puede costar votos. Por lo pronto, crece en los equipos económicos (de ambos contendientes) la idea de lanzar un generoso blanqueo de capitales apenas asuman el 10 de diciembre. Se estima que pueden recaudarse entre u$s 5.000 y u$s 10.000 millones si se fija un costo del 3% para la operación. Igual, fin de año es una eternidad, como para Grecia llegar al domingo.

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