Madrid - El inédito bloqueo de una reforma judicial por parte de la mayoría conservado-
ra de un tribunal clave en España abrió una crisis institucio-
nal en el país, que el Gobierno
de izquierda calificó como un hecho “sin precedentes” desde el final de la dictadura fran-quista.
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Estalló en España un conflicto de poderes “a la argentina” : Tribunal Constitucional, contra el Gobierno
El derechista Partido Popular acudió a la alta corte para frenar la designación de cuatro magistrados, suficientes para generar una mayoría progresista. El organismo encargado de tema está en coma desde 2018.
El Tribunal Constitucional aceptó el lunes el recurso de amparo planteado por el opositor Partido Popular (PP, derecha) para paralizar la votación prevista para mañana en el Senado sobre varias resoluciones ya aprobadas la semana pasada por los diputados.
El tribunal argumentó que esas disposiciones, incluidas en forma de enmiendas en una
extensa reforma del Código Penal, no tenían relación con el texto en conjunto y que la cuestión planteada en el recurso era relevante.
Las disposiciones en cuestión estaban destinadas a desbloquear la renovación de cuatro de los 12 magistrados del Tribunal Constitucional, cuyo mandato expiró a fines de junio.
El Gobierno del socialista Pedro Sánchez acusa al PP y a la mayoría conservadora del Tribunal de bloquear la renovación de estos cuatro jueces para impedir que se forme una mayoría progresista en este órgano que es el máximo intérprete de la Constitución.
La decisión del Tribunal Constitucional es un “hecho grave”, denunció ayer el propio Sánchez durante una comparecencia con tono solemne.
“Por primera vez se impide a los representantes legítimos, democráticamente elegidos por los españoles con su voto, que realicen su función de representación de esa voluntad popular de debate en el Parlamento y de legislación”, continuó.
Queja
“Son hechos que no tienen precedentes en la historia democrática de nuestro país”, agregó en referencia al período iniciado tras el fin de la dictadura de Francisco Franco en 1975, “pero tampoco de ningún país del espacio institucional europeo”, añadió.
En el mismo sentido, la ministra de Justicia, Pilar Llop, acusó al PP de haber “secuestrado las instituciones democráticas” españolas.
“Sánchez y los suyos presentan como ataque al Parlamento lo que en realidad es una defensa”, lanzó de su lado el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, acusando al Ejecutivo de haber tratado de acelerar su reforma sin respetar los procedimientos.
“Le pido al presidente Sán-chez que renuncie a modificar el Código Penal a toda prisa”, insistió.
La oposición de derecha acusa a Sánchez de querer controlar la institución imponiendo a jueces que apoyen sus políticas.
“Todos sabemos lo que está detrás de esas dos enmiendas”, criticó la número dos del PP, Cuca Gamarra, en la radio Cadena Cope. “Es la clara intención por parte del presidente del Gobierno de, por la puerta de atrás, y al margen del procedimiento, cambiar las reglas del juego para adaptarlas a lo que él le conviene”, lanzó.
“Magistratura”
Esta crisis abierta llega tras cuatro años de pulseada entre el Gobierno y la oposición sobre la polémica renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) –órgano equivalente al Consejo de la Magistratura de la Argentina–, encargado de nombrar a los jueces, entre ellos la mayor parte de los que integran el Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo.
Los miembros del CGPJ debían haber sido renovados en 2018, pero todavía no tienen reemplazo debido a la falta de acuerdo entre izquierda y derecha. Ambas deben entenderse, ya que 12 de los 20 integrantes de este órgano deben ser nombrados por la mayoría calificada de tres quintas partes de las dos cámaras del Parlamento.
Este bloqueo total complica el funcionamiento de la Justicia y ha provocado varios llamado de atención de la Unión Europea. Cansado de esta crisis, el presidente del propio CGPJ, Carlos Lesmes, presentó su renuncia en octubre.
Aunque aseguró que el Gobierno respetará la decisión del Tribunal Constitucional, Sánchez prometió ayer que su Gobierno “adoptará cuantas medidas sean precisas para poner fin al injustificable bloqueo del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional”.
La reforma del Código Penal
–que incluye medidas desti-
nadas a satisfacer a los aliados catalanes de Sánchez–, podrá
votarse mañana en el Senado, pero sin las enmiendas suspendidas.
En 2020, el Gobierno progresista planeó reformar los procesos de renovación del CGPJ, pero ante la preocupación de Bruselas y las acusaciones de que buscaba favorecer el nombramiento de jueces ideológicamente próximos a la izquierda, acabó abandonando la reforma.

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