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Estimaciones del USDA son marcadas por falta de lluvia en Sudamérica
El USDA recorta la estimación de la producción argentina de maíz tras la sequía que azota a la principal zona productiva nacional.
Comienza a discutirse la magnitud del recorte de nuestra campaña por analistas de todo el mundo y la comparación entre este evento de sequía y la ocurrida en 2008. En aquel momento las cosechas de maíz y soja sudamericanas declinaron 14 millones de toneladas y 17 millones de toneladas, respectivamente.
En esta oportunidad, la situación se agrava en algún punto, al estar comprometidas las mejores regiones del cinturón agrícola, las tierras más rendidoras de la Pampa Húmeda.
Los maíces y sojas de segunda cuentan con poco tiempo para ser implantados sin que se comprometan seriamente los rendimientos y hoy no resulta exagerado afirmar que la cosecha de maíz resultará menor a la estimada por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) en 29 millones de toneladas, al menos en 6 millones.
En relación con el cultivo de soja, ya se habla de pérdidas potenciales de 4 millones de toneladas en relación con la última estimación del USDA, de 52 millones de toneladas. El clima en lo que resta de este mes y en febrero resultará vital para modificar o no esta tendencia.
A la luz del comportamiento del mercado de Chicago, y teniendo en cuenta lo que se encuentra en juego en esta región, podríamos afirmar que aquella plaza no ponderó hasta el momento la extensión real del daño potencial.
La renovada tendencia alcista del dólar en relación con el resto de las monedas y algunas nuevas preocupaciones en torno a la situación financiera de la eurozona contribuyen a generar un clima de flojedad en las plazas de commodities.
De todos modos, el mercado de granos volverá a demostrar su capacidad de divorciarse de factores macroeconómicos adversos, en la medida que el clima no mejore en la Argentina y en Brasil durante todo el desarrollo de los cultivos, dada la sensibilidad del mercado internacional a los acontecimientos que se desarrollen en Sudamérica.
Diez años atrás los commodities iniciaban una fuerte corriente alcista, en respuesta a una creciente demanda, que provino fundamentalmente de las economías emergentes, y como consecuencia de muchos años de desinversión en la capacidad productiva.
Los especialistas consignan que, normalmente, estos fuertes ciclos alcistas en los mercados de materias primas tienden a durar unos 20 años, lo que podría indicar que nos encontramos en la mitad del ciclo.
Sin embargo, el especialista en materias primas del Deutsche Bank, Michael Lewis, afirma que la habilidad de los commodities de experimentar mejoras en el curso de 2012 resulta hoy incierta.
El especialista consigna en su último informe de coyuntura que la evolución de las materias primas en este año se encontrará íntimamente vinculada a la actividad de la Reserva Federal de Estados Unidos, en lo concerniente al resultado que obtenga de los estímulos al crecimiento en ese país; de la tasa de crecimiento china y del modo en que los políticos europeos puedan encontrar una solución amigable para los mercados en lo relativo a la deuda soberana de la región.
Del éxito en estas cuestiones depende la marcha de los mercados de commodities, destaca Lewis.
En relación con el mercado de granos, el especialista señala que los precios agrícolas continuarán una tendencia descendente en el curso de 2012, aunque destaca que los bajos inventarios, el clima adverso, elevados precios de la energía o intervenciones estatales pueden generar subas en este ciclo.
En el corto plazo, Lewis observa al desarrollo de la corriente de La Niña en nuestra región como una amenaza productiva que puede generar subas en las cotizaciones.
Entre los diferentes cultivos, el analista sostiene que la soja tendrá una mejor performance que el maíz y el trigo, en términos relativos, dada la fuerte dependencia productiva que tiene la oleaginosa con nuestra región, que contabiliza el 45% de las exportaciones globales de porotos de soja.
Lewis observa que, en el curso de los últimos años, la tendencia de siembra en Estados Unidos ha sido creciente en cultivos como maíz y soja, a expensas del trigo.
Normalmente, la intención de siembra del maíz se vincula con los precios del grano en cada campaña. Esta conducta hace crecer o decrecer el área de cultivo. En las últimas dos campañas norteamericanas, a pesar de un incremento en el área maicera, los rendimientos cayeron en este país por razones climáticas, lo que provocó recortes en la producción. En la campaña 2012/13, el especialista piensa que asistiremos a un nuevo crecimiento en el área maicera estadounidense, como resultado de los buenos precios con que cuenta este cultivo en relación con la soja. En caso de normalizarse los rendimientos habituales, asistiremos a una buena campaña con precios más flojos que los actuales.
Panagrícola SA


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